El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió por primera vez al público el acceso al Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y al Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan, una medida temporal que busca acercar a la ciudadanía a uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes del Centro Histórico, al tiempo que mantiene bajo estrictos controles de conservación un espacio que continúa en investigación.
La apertura, anunciada por el INAH como parte de las actividades culturales impulsadas durante el Mundial Social 2026, permitirá realizar recorridos guiados por zonas que hasta ahora permanecían restringidas debido a su importancia científica y al trabajo permanente de arqueólogos y especialistas en conservación. De acuerdo con el instituto, las visitas estarán disponibles únicamente por tiempo limitado.
Los recorridos se realizarán de martes a sábado en tres horarios: 9:30, 11:00 y 12:00 horas. Los grupos serán reducidos, con un máximo de 15 personas, para minimizar el impacto sobre los vestigios arqueológicos y garantizar la seguridad de los visitantes y del patrimonio histórico. Las visitas estarán disponibles hasta el 19 de julio de 2026, informó el INAH.
El acceso tendrá un costo de 105 pesos, correspondiente a la entrada al Museo del Templo Mayor para visitantes nacionales y extranjeros residentes en México. Las reservaciones deberán realizarse previamente mediante los correos electrónicos oficiales habilitados por el instituto, ya que no habrá acceso libre ni venta directa de boletos en el sitio para estos recorridos especiales.
El Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl representa uno de los descubrimientos más importantes del Programa de Arqueología Urbana del INAH. Sus primeros restos fueron localizados en 2010 durante trabajos de excavación en la calle República de Guatemala, mientras que la fachada norte del Juego de Pelota fue descubierta en 2014, revelando parte de la compleja arquitectura ceremonial del recinto sagrado de México-Tenochtitlan. Las investigaciones han identificado al menos cinco etapas constructivas correspondientes al periodo comprendido entre 1440 y 1521.
La apertura temporal también refleja el desafío permanente de equilibrar la divulgación del patrimonio con su preservación. Si bien el acceso público fortalece el conocimiento de la historia prehispánica y promueve el turismo cultural, el propio INAH ha señalado que los espacios volverán a cerrarse una vez concluido el periodo de visitas para permitir la continuidad de las investigaciones arqueológicas y los trabajos de conservación indispensables antes de considerar una apertura permanente.
Las autoridades recomendaron a los visitantes consultar previamente la información oficial sobre disponibilidad, horarios y mecanismo de reservación, además de llegar con anticipación y utilizar transporte público debido a la alta afluencia que registra el Centro Histórico y las restricciones de movilidad en la zona. El instituto reiteró que el acceso controlado busca garantizar tanto la experiencia de los asistentes como la protección de uno de los conjuntos arqueológicos más significativos del legado mexica.



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