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La OFUNAM celebra 90 años con Mahler en Bellas Artes: un regreso histórico después de una década

La Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM) celebrará sus 90 años de trayectoria con un concierto extraordinario en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, un recinto emblemático al que regresa después de diez años de ausencia. La cita será el próximo 20 de junio a las 19:00 horas, bajo la dirección del maestro Sylvain Gasançon, con un programa integrado por una de las obras más monumentales del repertorio sinfónico: la Sinfonía núm. 5 en do sostenido menor, de Gustav Mahler.

La presentación forma parte de las actividades conmemorativas organizadas por Música UNAM para celebrar las nueve décadas de vida artística de una de las agrupaciones más importantes del país. El concierto también podrá seguirse a distancia, ya que será transmitido en vivo a través de la página y el canal de YouTube de Música UNAM. Posteriormente, será retransmitido el domingo 21 al mediodía por las señales de TV UNAM y Canal 22.

El regreso de la OFUNAM al Palacio de Bellas Artes reviste un significado especial. La última vez que la agrupación universitaria se presentó en este escenario fue en 2015, por lo que esta actuación representa el reencuentro con uno de los espacios más representativos de la vida cultural mexicana.

José Julio Díaz Infante, director general de Música UNAM, destacó la relevancia de este concierto dentro del programa de celebraciones diseñado para el aniversario de la orquesta.

«El concierto es muy importante dentro de la agenda que preparamos para el aniversario 90, luego de una gira por recintos de la UNAM como preparatorias y facultades», señaló.

Asimismo, subrayó el papel histórico que la agrupación ha desempeñado en el desarrollo musical del país.

«La OFUNAM tiene una importancia muy especial para el país porque se trata de la orquesta de su tipo más antigua en la Ciudad de México, pero al ser parte de la Universidad Nacional es una orquesta igualmente de carácter nacional», afirmó. «En esas nueve décadas, aunque ha ido cambiando de nombre, es la misma orquesta y siempre auspiciada por la UNAM».

La historia de la OFUNAM está estrechamente ligada a la evolución cultural y académica de la Universidad Nacional. Sus antecedentes se remontan a 1929, cuando estudiantes y profesores de la entonces Escuela Nacional de Música impulsaron la formación de una agrupación universitaria tras la obtención de la autonomía de la institución.

Años más tarde, en 1936, el proyecto se consolidó como una orquesta profesional bajo el nombre de Orquesta Sinfónica de la Universidad. En aquella etapa inicial, la agrupación tuvo como sede el Anfiteatro Simón Bolívar y estuvo dirigida por los maestros José F. Vásquez y José Rocabruna.

La orquesta continuó evolucionando a lo largo de las décadas siguientes. Entre 1962 y 1966, el director italiano Icilio Bredo encabezó la dirección artística, periodo durante el cual la sede cambió al Auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras.

Sin embargo, uno de los momentos más significativos llegó en 1966 con el nombramiento de Eduardo Mata como director artístico. Bajo su liderazgo, la agrupación inició una etapa decisiva de crecimiento y consolidación. Fue también durante esos años cuando adoptó el nombre de Orquesta Filarmónica de la UNAM, denominación que conserva hasta la actualidad.

Posteriormente, en 1975, Héctor Quintanar asumió la dirección artística y, un año después, la orquesta encontró su hogar definitivo en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, recinto reconocido internacionalmente por su calidad acústica.

Para una ocasión tan especial, la OFUNAM eligió interpretar la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler, considerada una de las cumbres del repertorio sinfónico universal.

Compuesta entre 1901 y 1902 y estrenada en 1904 en Colonia, Alemania, bajo la batuta del propio Mahler, esta obra marcó un punto de inflexión en la trayectoria creativa del compositor austriaco. La partitura destaca por su complejidad estructural, su riqueza orquestal y la profunda intensidad emocional que atraviesa cada uno de sus movimientos.

José Julio Díaz Infante señaló que, aunque todas las sinfonías de Mahler ocupan un lugar privilegiado dentro de la historia de la música, la Quinta sobresale por la extraordinaria utilización de los recursos orquestales, lo que la convierte en una de las obras más representativas del género.

Uno de los momentos más célebres de la sinfonía es el cuarto movimiento, el Adagietto para cuerdas y arpa. Esta delicada sección ha sido interpretada como una declaración de amor dirigida a Alma Schindler, quien posteriormente se convertiría en la esposa del compositor.

El musicólogo Roberto Ruiz Guadalajara explica en el programa de mano que Mahler escribió esta obra en un periodo particularmente intenso de su vida personal. En esos años conoció a Alma, una destacada figura de la vida cultural vienesa, con quien compartiría experiencias marcadas tanto por la felicidad y la pasión amorosa como por el dolor y la pérdida.

Esa complejidad emocional parece reflejarse en la arquitectura de la sinfonía, integrada por cinco movimientos que transitan desde la oscuridad hasta una afirmación final de vitalidad: la solemne Marcha fúnebre que abre la obra; un segundo movimiento agitado y tormentoso; el Scherzo central lleno de contrastes; el íntimo y conmovedor Adagietto; y el Rondó final, caracterizado por su energía y luminosidad.

Con este concierto, la OFUNAM no solo conmemora una trayectoria de nueve décadas dedicadas a la difusión de la música sinfónica, sino que también reafirma su compromiso con la excelencia artística y la formación cultural del país.

El regreso al Palacio de Bellas Artes, acompañado de una de las obras más trascendentes de Gustav Mahler, representa una celebración de la historia, la permanencia y la capacidad de la música para seguir convocando a nuevas generaciones de oyentes.

Noventa años después de sus orígenes universitarios, la OFUNAM continúa escribiendo una historia en la que tradición y renovación se entrelazan al compás de algunas de las páginas más memorables del repertorio clásico.