lunes 13 de julio de 2026 · El pulso diario de México
Última hora Noticias claras para entender México.
Principal

¿Por qué el cuello envejece más rápido? Las claves para prevenir la flacidez y las arrugas

Cuando se habla del cuidado de la piel, la atención suele centrarse en el rostro. Sin embargo, el cuello es una de las primeras zonas del cuerpo en revelar los signos del envejecimiento. La flacidez, las líneas horizontales y la pérdida de firmeza pueden aparecer antes que las arrugas faciales debido a una combinación de factores biológicos, ambientales y hábitos cotidianos.

Dermatólogas consultadas por Women’s Health explican que la piel del cuello posee características que la hacen especialmente susceptible al envejecimiento. Además, estudios científicos respaldan que esta región pierde elasticidad con mayor rapidez, especialmente cuando no recibe los mismos cuidados que el rostro.

Una revisión publicada en la revista Dermatologic Surgery, de la American Society for Dermatologic Surgery (ASDS), señala que la piel del cuello presenta una menor densidad de colágeno y elastina, dos proteínas esenciales para mantener la firmeza y elasticidad cutáneas. Como consecuencia, esta zona desarrolla arrugas y flacidez de manera más temprana que otras partes del cuerpo.

Los investigadores también destacan que la exposición constante a la radiación ultravioleta acelera este proceso degenerativo. A pesar de ello, muchas personas aplican protector solar únicamente en el rostro y olvidan extenderlo al cuello, una omisión que contribuye al fotoenvejecimiento incluso desde edades tempranas.

La dermatóloga certificada Kristina Collins, de Austin, comentó que con frecuencia recibe pacientes cuyo rostro luce bien cuidado, pero cuyo cuello evidencia un envejecimiento mucho más marcado. Esta diferencia, explicó, suele deberse a que la rutina de cuidado de la piel no incluye esa zona con la misma constancia.

Por su parte, la dermatóloga Marisa Garshick, especialista en Nueva York y Nueva Jersey, explicó que la piel del cuello es más fina y delicada que la del resto del cuerpo. Además, cuenta con una dermis más delgada, menor cantidad de tejido graso y menos glándulas sebáceas, lo que favorece la resequedad, la aparición de líneas finas y la pérdida de elasticidad con el paso de los años.

A estas características naturales se suma la acción constante de los músculos del cuello, especialmente el platisma. Collins explicó que estos músculos trabajan de forma permanente y, con el envejecimiento, contribuyen al descenso de los tejidos bajo la mandíbula, favoreciendo la flacidez del cuello y la parte inferior del rostro.

Los hábitos diarios también desempeñan un papel importante. Una de las prácticas más señaladas por las especialistas es el uso prolongado del teléfono celular con la cabeza inclinada hacia abajo. La dermatóloga Alexandra Bowles, de MONA Dermatology, en Cincinnati, indicó que esta postura repetitiva favorece la formación de las llamadas «líneas del cuello» o «tech neck», pliegues horizontales que con el tiempo dejan de ser temporales y se vuelven permanentes.

Aunque estas arrugas siempre han existido, Bowles señaló que actualmente aparecen con mayor frecuencia en personas jóvenes debido al tiempo que pasan utilizando dispositivos móviles.

Frente a este panorama, los expertos coinciden en que la prevención comienza con una rutina diaria de cuidado. El primer paso consiste en aplicar protector solar de amplio espectro todos los días, no solo en el rostro, sino también en el cuello y el escote.

Asimismo, recomiendan extender hacia esta zona los productos antienvejecimiento utilizados en la cara. Entre los ingredientes con mayor respaldo científico destacan el retinol, que favorece la renovación celular y estimula la producción de colágeno, y el ácido hialurónico, reconocido por su capacidad para retener agua y mejorar la hidratación y apariencia de la piel. También pueden utilizarse productos formulados con péptidos y antioxidantes, aunque las especialistas aclaran que no es indispensable recurrir a cremas exclusivas para el cuello.

Otra alternativa mencionada es la terapia con luz LED, que algunos estudios sugieren puede estimular la actividad de los fibroblastos, las células responsables de producir colágeno. Aunque suele utilizarse como complemento dentro de una rutina dermatológica, los expertos coinciden en que los mejores resultados se obtienen cuando forma parte de un tratamiento integral.

Cuando la flacidez ya es evidente, existen procedimientos médicos que pueden ofrecer mejoras más significativas. La American Academy of Dermatology (AAD) señala que tecnologías como la radiofrecuencia y el ultrasonido focalizado han demostrado ser eficaces para estimular la producción de nuevo colágeno y mejorar la firmeza de la piel del cuello sin necesidad de cirugía.

Bowles también mencionó tratamientos como Sofwave, el microneedling con radiofrecuencia y los rellenos bioestimuladores, entre ellos Sculptra y Radiesse, que buscan mejorar la calidad de la piel estimulando la producción natural de colágeno. Para tratar manchas o cambios en la pigmentación, explicó que pueden utilizarse láseres de rejuvenecimiento o luz pulsada intensa.

No obstante, Collins advirtió que la piel del cuello cicatriza de manera distinta a la del rostro y requiere un manejo especializado. Por ello, recomienda que cualquier procedimiento sea realizado por dermatólogos certificados o cirujanos plásticos con experiencia en esta región anatómica.

En cuanto a las arrugas provocadas por la contracción muscular, la especialista señaló que los productos tópicos tienen un efecto limitado. En estos casos, explicó que las inyecciones de neurotoxina pueden relajar el músculo platisma, suavizar las bandas del cuello y contribuir a mejorar el contorno de la mandíbula. Sin embargo, al tratarse de músculos de mayor tamaño, generalmente se requieren más unidades del producto, lo que incrementa el costo del tratamiento.

Los especialistas coinciden en que incorporar el cuello a la rutina diaria de cuidado de la piel, protegerlo del sol y mantener buenos hábitos posturales puede marcar una diferencia importante a largo plazo. Si bien el envejecimiento es un proceso natural, la prevención temprana y la atención especializada permiten conservar por más tiempo la firmeza y la salud de esta zona frecuentemente olvidada.