El gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento del Tesoro y su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), designó el miércoles 15 de julio al Cártel de Juárez y a Los Viagras como organizaciones terroristas extranjeras y globales. La medida quedó formalmente publicada un día después en el Registro Federal estadunidense.
La designación se ampara en el artículo 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos, norma que faculta al secretario de Estado para catalogar como terroristas a grupos criminales que operan fuera del territorio estadunidense. El propio secretario Marco Rubio argumentó que ambas organizaciones han cometido actos terroristas o representan un riesgo serio de cometerlos, poniendo en juego la seguridad de los ciudadanos, la política exterior y la economía de Estados Unidos.
Con estas dos incorporaciones suman ya ocho las organizaciones delictivas mexicanas catalogadas como terroristas por Washington, luego de que en febrero pasado la administración de Donald Trump designara con el mismo estatus a los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, del Noreste, del Golfo y La Nueva Familia Michoacana, como parte de la ofensiva contra el tráfico de fentanilo hacia territorio estadunidense.
La clasificación no es simbólica: bloquea los bienes e intereses de ambos cárteles sujetos a jurisdicción estadunidense y prohíbe a ciudadanos y empresas de Estados Unidos sostener cualquier relación comercial o financiera con ellos. Las sanciones abarcan desde el congelamiento de activos de empresas vinculadas hasta restricciones comerciales directas, y la clasificación también pesa en los tribunales estadunidenses al momento de fincar imputaciones contra miembros o socios de estas organizaciones.
El Cártel de Juárez, conocido también como La Línea, VCFO, Carrillo Fuentes Drug Trafficking Organization o Barrio Azteca, es una de las estructuras del narco más viejas del país. Surgió en los años ochenta bajo Rafael Aguilar Guajardo y, tras su asesinato en 1993, quedó bajo el mando de Amado Carrillo Fuentes, «El Señor de los Cielos», quien construyó su fortuna cruzando toneladas de cocaína en avionetas. Pese a la caída de buena parte de su cúpula, el cártel y sus células aliadas conservan control sobre infraestructura clave para meter cargamento ilegal a Estados Unidos por Ciudad Juárez, justo frente a El Paso, Texas.
Los Viagras, por su parte, nacieron hace poco más de una década a partir de los grupos de autodefensa que se levantaron en Michoacán, estructura que usaron para camuflar sus operaciones ilícitas. Desde entonces operan en la región de Tierra Caliente, con extorsión a productores y comerciantes como uno de sus negocios centrales, además de la producción de drogas sintéticas que después colocan con otros cárteles para su traslado al mercado estadunidense. Las autoridades mexicanas los señalan desde 2015 por presunta participación en homicidios, cobro de piso y distribución de narcóticos.
La medida llega en un momento de presión creciente sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum: se da después de la acusación contra una decena de funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con ese cártel, y tras conocerse que agentes estadunidenses operaban en territorio mexicano luego de la muerte de miembros de la CIA en el norte del país.
Analistas en seguridad apuntan a un objetivo geográfico concreto: la designación resulta clave para que Washington pueda emprender acciones más contundentes en la franja fronteriza, donde el Cártel del Golfo y el del Noreste ya habían sido designados terroristas en febrero de 2025.
Además de Cártel de Juárez, la organización mantiene otros alias en los registros de OFAC, mientras que a Los Viagras también se les identifica como Los Viagras Cartel o Los Blancos de Troya. Ambos expedientes quedan ahora bajo monitoreo continuo de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado, que revisa periódicamente el estatus de los grupos designados.



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