Erling Braut Haaland está protagonizando uno de los capítulos más memorables de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El delantero de 25 años lideró la histórica clasificación de Noruega a los cuartos de final tras eliminar a Brasil con un doblete que confirmó su extraordinario momento. Con siete goles en el torneo, comparte el liderato de goleo junto a Lionel Messi y Kylian Mbappé, consolidándose como uno de los grandes protagonistas del campeonato.
Su potencia física, capacidad goleadora y personalidad han convertido al atacante del Manchester City en una figura mundial. Sin embargo, detrás del futbolista hay una historia llena de detalles poco conocidos que ayudan a entender cómo llegó a convertirse en uno de los mejores delanteros del planeta.
Uno de los aspectos más curiosos de su biografía es que, aunque representa a Noruega, nació en Inglaterra. Haaland llegó al mundo en el año 2000 en la ciudad de Leeds, donde su padre, Alf-Inge Håland, jugaba para el Leeds United. Sin embargo, cuando apenas tenía cuatro años, la familia regresó a Bryne, en el sur de Noruega, donde comenzó a desarrollar su pasión por el deporte. Desde muy pequeño llamó la atención de sus entrenadores por una capacidad goleadora fuera de lo común, al grado de competir con niños mayores y seguir destacando.
Su carrera profesional inició con el Bryne FK antes de dar el salto al Molde FK, donde fue dirigido por Ole Gunnar Solskjær. Posteriormente explotó futbolísticamente en el Red Bull Salzburg, confirmó su calidad en el Borussia Dortmund y finalmente se consolidó como una de las máximas estrellas del Manchester City.
Su rendimiento con la selección noruega también rompe cualquier estadística. Antes de disputar los cuartos de final del Mundial, Haaland acumulaba goles en cada uno de sus últimos 14 partidos oficiales con Noruega, sumando 27 anotaciones durante esa racha. En total registra 62 goles en apenas 54 encuentros internacionales, un promedio extraordinario de un tanto cada 71 minutos, cifras que explican por qué todo un país deposita sus esperanzas en él.
Fuera de las canchas, el delantero también destaca por la disciplina con la que cuida su cuerpo. Su alimentación ronda las 6 mil calorías diarias, cuidadosamente seleccionadas para satisfacer las exigencias de un atleta de alto rendimiento. Entre los alimentos que suele consumir se encuentran corazón e hígado de res, además de miel y leche cruda. A ello suma hábitos estrictos como dormir al menos diez horas cada noche y evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de descansar. Excompañeros suyos han contado que incluso dedica parte de su tiempo libre a leer estudios científicos sobre nutrición, recuperación física y calidad del sueño para encontrar cualquier detalle que le permita mejorar su rendimiento.
Otro rasgo que refleja su identidad es el apellido que porta en la camiseta de la selección. En este Mundial decidió utilizar «Braut Haaland», incorporando el apellido de soltera de su madre. En Noruega es una tradición combinar ambos apellidos, y para el delantero representa además una manera de rendir homenaje a sus raíces. Aunque por haber nacido en Inglaterra tenía la posibilidad de representar a la selección inglesa, nunca contempló esa opción y siempre manifestó su orgullo por defender los colores de Noruega.
Su personalidad también rompe con algunos estereotipos asociados a los países escandinavos. Haaland es extrovertido, bromista y muy activo en redes sociales, donde comparte aspectos de su vida cotidiana con millones de seguidores. Su canal de YouTube reúne a más de un millón y medio de suscriptores, quienes siguen videos sobre sus entrenamientos, viajes y rutina diaria. Incluso prestará su voz para una película animada interpretando a un personaje vikingo inspirado en él mismo.
Ahora, el delantero enfrenta uno de los desafíos más importantes de su carrera. Noruega disputará los cuartos de final frente a Inglaterra con la posibilidad de alcanzar por primera vez unas semifinales mundialistas. Si el conjunto nórdico consigue la hazaña, gran parte del mérito volverá a recaer sobre Haaland, el futbolista que no solo se ha convertido en una máquina de hacer goles, sino también en el mayor símbolo del fútbol noruego de todos los tiempos.



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