La crisis en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) escaló este jueves luego de que estudiantes ocuparan oficinas en la Unidad Profesional “Adolfo López Mateos”, en Zacatenco, tras no concretarse una reunión con autoridades federales y educativas. La movilización elevó la presión sobre la administración politécnica y reactivó demandas relacionadas con acoso, presupuesto y condiciones de infraestructura en diversos planteles.
El conflicto se intensificó después de que fracasara un encuentro previamente acordado entre representantes estudiantiles y autoridades educativas. De acuerdo con reportes difundidos por colectivos estudiantiles y medios nacionales, un contingente se trasladó desde la estación Normal del Sistema de Transporte Colectivo Metro hacia Zacatenco, donde posteriormente se concentró frente a oficinas centrales del IPN.
Entre las principales exigencias del movimiento destaca la remoción del director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, a quien estudiantes señalan por presuntas omisiones ante problemáticas internas que, afirman, llevan varios semestres sin resolverse. La exigencia se suma a reclamos históricos sobre transparencia administrativa y atención a la comunidad estudiantil.
Otro de los puntos centrales del pliego petitorio es la atención inmediata a denuncias de acoso y violencia de género dentro de la institución. Los estudiantes demandan protocolos más eficaces, seguimiento institucional y sanciones claras para los responsables. En distintos planteles del IPN, alumnas y colectivas han denunciado en años recientes retrasos en investigaciones y falta de mecanismos de protección.
La protesta también incorporó demandas relacionadas con el presupuesto destinado al IPN. Los manifestantes sostienen que existen deficiencias en laboratorios, mantenimiento de instalaciones y equipamiento académico, situación que —aseguran— afecta directamente la calidad educativa y las condiciones de aprendizaje en escuelas superiores y vocacionales.
El ambiente de tensión aumentó luego de que se reportara la ausencia del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, en una reunión prevista con estudiantes. La cancelación o falta de concreción del diálogo fue interpretada por sectores estudiantiles como una señal de desinterés institucional, lo que derivó en la ampliación de paros y en la toma de instalaciones en Zacatenco.
Hasta el momento, autoridades del IPN no han informado públicamente sobre acuerdos concretos con los inconformes. En comunicados previos, la institución ha reiterado su disposición al diálogo y ha señalado que mantiene canales abiertos con la comunidad estudiantil para atender demandas académicas y administrativas. Sin embargo, los estudiantes advirtieron que mantendrán las movilizaciones hasta recibir respuestas formales y verificables.
El conflicto ocurre en un contexto de creciente presión sobre instituciones públicas de educación superior en México, donde estudiantes han denunciado rezagos en infraestructura, falta de recursos y deficiencias en la atención de violencia de género. Analistas consideran que la situación del IPN podría escalar si no se establece una mesa de negociación con participación directa de autoridades federales y representación estudiantil amplia.



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