sábado 8 de agosto de 2026 · El pulso diario de México
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Jornada Nacional de Reforestación 2026: tu árbol ya te está esperando, ¿vas o no?

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural levantó la mano con todo y maceta: este domingo 9 de agosto arranca la Jornada Nacional de Reforestación 2026, una movilización simultánea en las 32 entidades del país que busca poner en la tierra 6.6 millones de árboles y plantas en 32 mil 184 hectáreas. Federal, estatal y municipal, los tres niveles de gobierno van a agarrar la pala al mismo tiempo, y hay algo de esperanza en esa imagen: un país entero doblando el lomo al unísono, con las manos embarradas de lodo y no de pleitos.
El operativo es de los que marean de puro grande: 621 municipios, mil 632 núcleos agrarios, 302 especies distintas y un ejército de 235 mil 097 personas dispuestas a madrugar. Para que te des una idea, esas 32 mil 184 hectáreas equivalen a más de 45 mil canchas de fútbol puestas una tras otra —imagina llenar de árboles todos los estadios de barrio, de liga y de primera del país, y todavía te quedas corto. Y eso es apenas el arranque, porque la jornada se plantea como el inicio permanente de la restauración de ecosistemas, no como evento de una sola vez.
El plan no nació de la noche a la mañana ni de un mitin. La semilla se sembró en noviembre de 2024, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ante los líderes del G20 en Río de Janeiro, soltó una propuesta que dejó callado al auditorio: destinar el 1 por ciento del gasto militar mundial a la reforestación. «Sembrar paz y sembrar vida, en lugar de guerras», dijo. Uno por ciento suena a limosna, pero la matemática pega fuerte: serían unos 24 mil millones de dólares al año, suficientes para reforestar 15 millones de hectáreas en el planeta.
México, mientras tanto, decidió no quedarse esperando a que el mundo se pusiera de acuerdo. El país ya invierte cerca de 2 mil millones de dólares en esta tarea y en los últimos años ha sembrado mil 100 millones de árboles en más de un millón de hectáreas, un esfuerzo que captura alrededor de 30 millones de toneladas de dióxido de carbono al año y da sustento a 439 mil familias. La jornada de este domingo es la continuación de ese camino, pero con la puerta abierta de par en par para cualquier hijo de vecino.
Y hace falta, no nos hagamos. México pierde en promedio 208 mil 850 hectáreas de cobertura forestal cada año, según los monitoreos satelitales oficiales, y los incendios se han ensañado: sólo en 2024 arrasaron más de un millón 672 mil hectáreas. ¿Cuántas veces este verano te quejaste del calorón, de que el aire ya ni sopla, de que la ciudad se siente como comal? Pues cada árbol que entra a la tierra es un aire acondicionado natural que no gasta luz ni pide recibo.
La jornada meterá manos donde más urge: bosques templados y nublados, selvas húmedas y secas, matorrales, pastizales, manglares, 17 Áreas Naturales Protegidas y otras 17 zonas destinadas voluntariamente a la conservación. Detrás del operativo están la Conafor, la Conanp, la Semarnat, la Secretaría de Bienestar y el programa Sembrando Vida, que ya recupera cobertura forestal en un millón de hectáreas trabajando directo con campesinos. No es foto para el recuerdo: es infraestructura verde de la buena.
Ahora, lo que te interesa si quieres dejar de ser espectador: las labores arrancan a las 07:00 horas, tiempo del Centro de México, y la Secretaría de Agricultura habilitó un sitio web oficial con los puntos de reforestación en los 32 estados para que ubiques el más cercano a tu colonia o tu rancho. Lleva agua, sombrero, ropa que aguante lodo y guantes si tienes; lo demás —la planta, la herramienta y la buena causa— lo pone la jornada.
Aquí viene lo más sabroso: cada voluntario puede ponerle nombre al árbol o planta que siembre y registrarlo en la plataforma digital habilitada para ello. Tu ahuehuete puede llamarse como tu abuela, tu fresno como tu primer amor o tu pino como el perro de la cuadra. Y adoptar es cosa seria, no de selfie y adiós: implica regarlo, cuidarlo y verlo crecer, porque sembrar es el brindis, pero criar es el compromiso.
Quienes no puedan salir al campo también tienen chamba: la jornada se puede seguir y empujar en redes con el hashtag #JornadaNacionalDeReforestación, compartiendo puntos de siembra, convocando a la familia o simplemente recordándole al vecino que el domingo hay mejor plan que quedarse en cama. La meta climática del país —mejorar la calidad del aire, bajarle dos rayitas a la temperatura, recuperar suelos— se juega en miles de lomeríos y ejidos, pero también en cuánta gente decide que esto es suyo.
Porque al final, un árbol plantado hoy es una sombra que alguien más va a estrenar en diez años, un respiro que no te va a tocar completo pero que le vas a dejar a los que vienen. México ya demostró que sabe sembrar a lo grande; lo que falta es que cada quien ponga su granito de tierra. Así que la próxima vez que platen a la mesa, lánzales la pregunta que esta jornada deja picando: ¿y tú, cómo le vas a poner a tu árbol?