Para muchas personas, la alarma es una compañera indispensable cada mañana. El sonido del teléfono o del despertador marca el inicio del día y, en ocasiones, se repite varias veces antes de lograr salir de la cama. Sin embargo, despertar de forma natural, sin depender constantemente de una alarma, podría ser más sencillo de lo que parece cuando se cuidan algunos aspectos fundamentales del sueño.
La escritora y periodista Ally Hirschlag decidió poner a prueba esta posibilidad después de notar que, con el paso de los años, había comenzado a depender cada vez más de la alarma. Tras consultar con especialistas en sueño, se propuso pasar una semana intentando reajustar su reloj interno mediante cambios en su rutina nocturna y matutina.
El primer paso fue identificar cuál era su patrón natural de sueño. Aunque habitualmente dormía entre siete y ocho horas, sus horarios para acostarse podían variar considerablemente. Durante el periodo de observación descubrió que su cuerpo parecía funcionar mejor al dormir aproximadamente entre las 11:30 de la noche y las 8:00 de la mañana, es decir, unas ocho horas y media.
Uno de los principales aprendizajes de la experiencia fue que no solo importa cuántas horas se duerme, sino también la regularidad. Los expertos consultados para el experimento señalaron que mantener horarios relativamente constantes para acostarse y levantarse puede ayudar al cuerpo a anticipar el descanso y a sincronizar mejor el ritmo circadiano.
La luz también desempeñó un papel central. Durante la noche, la recomendación fue reducir la exposición a estímulos luminosos y crear un ambiente que favoreciera el descanso. Por la mañana, en cambio, abrir las persianas y permitir la entrada de luz natural puede ayudar a enviarle al organismo la señal de que ha comenzado el día. En el artículo, los especialistas destacan que la luz es uno de los principales reguladores del reloj circadiano.
Otro cambio importante estuvo relacionado con el teléfono celular. El hábito de revisar las redes sociales antes de dormir puede convertirse en un obstáculo para desconectarse, especialmente cuando el scrolling se prolonga más de lo previsto. Para evitarlo, Hirschlag bloqueó aplicaciones durante la noche, utilizó la escala de grises y redujo el acceso al teléfono antes de acostarse.
También procuró mantener horarios regulares para las comidas, terminar de cenar al menos tres horas antes de dormir y limitar el consumo de café a una taza por la mañana. Además, los especialistas recomendaron evitar en lo posible el alcohol, ya que, aunque puede facilitar inicialmente la conciliación del sueño, puede alterar su desarrollo durante la noche.
La experiencia no produjo resultados perfectos desde la primera noche. Hubo despertares, cambios de rutina e incluso interrupciones inesperadas. Sin embargo, conforme avanzaron los días, comenzó a despertarse con mayor facilidad cerca de la hora que había identificado como su horario natural.
Al finalizar la semana, la autora concluyó que los pequeños ajustes sí parecían haber tenido un efecto. Para el cuarto día, le resultaba más sencillo despertar alrededor de las 8:00 de la mañana y experimentaba menos aturdimiento al comenzar el día. Entre las estrategias que consideró más útiles estuvieron mantener una rutina constante antes de acostarse y limitar la exposición a las pantallas.
Esto no significa que todas las personas puedan, o deban, abandonar por completo la alarma. Las necesidades y horarios varían, y modificar el ritmo circadiano puede requerir tiempo. De hecho, una de las recomendaciones recogidas en el experimento es realizar los cambios de manera gradual, adelantando poco a poco la hora de acostarse y levantarse hasta alcanzar el horario deseado.
La principal enseñanza es que el sueño no funciona como un interruptor que puede activarse y desactivarse a voluntad. La constancia, la exposición adecuada a la luz, una rutina para desconectarse y una menor dependencia de las pantallas pueden contribuir a mejorar el descanso y facilitar un despertar más natural. Como muestra esta experiencia, conocer el propio ritmo y hacer pequeños cambios sostenidos podría marcar una diferencia en la manera en que comenzamos cada mañana.



Disney en Concierto llegará al Auditorio Nacional con las canciones que marcaron generaciones
Meta pagará hasta 16.7 mil millones de dólares por daños a menores
¡Ya hay fecha para el Apple Event 2026! Esto podría presentar Apple