Internet y las plataformas digitales forman parte de la vida cotidiana de millones de niñas, niños y jóvenes en todo el mundo. Redes sociales, servicios de video, buscadores, videojuegos y otras herramientas digitales se han convertido en espacios para aprender, informarse, relacionarse y participar en la vida pública. Sin embargo, esa misma conexión también puede exponer a las personas más jóvenes a contenidos violentos, pornográficos, relacionados con autolesiones o suicidio, así como a publicidad y prácticas comerciales que pueden resultar manipuladoras.
Ante este panorama, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó los Principios Globales de las Naciones Unidas para la Integración de la Información. Una perspectiva de niñas, niños y jóvenes, un documento que propone cinco grandes directrices para reducir los riesgos en el entorno digital sin caer en una visión basada únicamente en prohibiciones.
La propuesta parte de una idea central: las infancias y las juventudes tienen derecho a acceder a internet y aprovechar sus posibilidades sociales, culturales y educativas. El reto, de acuerdo con el organismo, no consiste simplemente en alejarlas de las plataformas, sino en construir espacios digitales más seguros y darles herramientas para identificar y enfrentar los riesgos.
La preocupación es relevante debido al enorme nivel de conexión entre las nuevas generaciones. Según los datos retomados por la ONU, más del 82 % de las personas jóvenes de entre 15 y 24 años en el mundo utilizan internet. Incluso en países de menores ingresos, las juventudes tienen una probabilidad considerablemente mayor de estar conectadas que el resto de la población, a pesar de que persisten importantes brechas digitales.
Durante la adolescencia y la juventud continúan desarrollándose los hábitos, comportamientos, valores, identidades y relaciones sociales. Por ello, la exposición constante a determinados contenidos puede tener consecuencias en su bienestar. A esto se suman los sistemas de recomendación, la publicidad integrada en los contenidos y los modelos de negocio basados en captar y mantener la atención de las personas usuarias.
El primer paso: reconocer el derecho a una internet segura
El primer principio planteado por la ONU consiste en reconocer el derecho de niñas, niños y jóvenes a acceder a las plataformas digitales de manera segura, al mismo tiempo que se respetan otros derechos fundamentales, como el acceso a la información y la libertad de expresión.
Esto implica que las plataformas no deberían diseñarse pensando únicamente en atraer usuarios o aumentar el tiempo de permanencia, sino también en proteger a quienes son más vulnerables a determinados riesgos. La ONU propone impulsar un diseño apropiado para cada edad, con mejores sistemas de privacidad y seguridad que reduzcan la posibilidad de que las personas jóvenes sean expuestas a contenidos dañinos.
El organismo también cuestiona que la autorregulación de las empresas tecnológicas haya sido suficiente para resolver este problema. Por ello, plantea la necesidad de que los Estados desarrollen marcos y mecanismos que obliguen a las compañías a incorporar la seguridad desde el diseño de sus servicios y a asumir responsabilidades cuando no garanticen adecuadamente los derechos de la infancia.
La idea es trasladar parte de la responsabilidad desde los usuarios y sus familias hacia las propias empresas que diseñan los sistemas, algoritmos y mecanismos mediante los cuales circula la información.
Publicidad responsable y menos incentivos para el contenido dañino
El segundo principio se enfoca en los incentivos empresariales que existen detrás del ecosistema digital. La ONU recomienda que las compañías privadas eviten la difusión de publicidad explícita, inapropiada o ilegal dirigida a niñas, niños y jóvenes.
También plantea que los anunciantes deben procurar que sus mensajes no aparezcan junto a contenidos que representen riesgos para las infancias y las juventudes. Además, considera fundamental que exista una distinción clara entre el contenido orgánico y el contenido comercial.
Este punto resulta especialmente importante en un entorno donde la publicidad puede presentarse de formas poco evidentes. Publicaciones patrocinadas, recomendaciones de creadores de contenido y mensajes comerciales integrados en videos pueden dificultar que las audiencias jóvenes identifiquen cuándo están frente a una estrategia publicitaria.
La ONU plantea que las empresas y los organismos encargados de establecer estándares pueden contribuir a crear reglas compartidas sobre publicidad responsable y derechos humanos. Esto incluye definir con claridad qué prácticas pueden considerarse manipuladoras o explotadoras cuando se dirigen a públicos jóvenes.
Educar para navegar con mayor seguridad
El tercer principio se centra en el empoderamiento de las infancias y las juventudes. Para la ONU, proteger a las personas jóvenes no significa únicamente bloquear o restringir contenidos, sino enseñarles a comprender el funcionamiento del entorno digital.
La alfabetización digital debe incluir herramientas para proteger la información personal, reconocer posibles riesgos, identificar contenidos engañosos y comprender cómo funcionan los mecanismos que determinan qué aparece en una pantalla.
El organismo considera que este tipo de conocimientos debería incorporarse a los planes de estudio. Las niñas, los niños y los jóvenes necesitan aprender no solo cómo utilizar una plataforma, sino también cómo funcionan los algoritmos, la segmentación de audiencias, la publicidad y los modelos de negocio que influyen en los contenidos que reciben.
De esta forma, los riesgos digitales no deberían entenderse únicamente como el resultado de decisiones individuales. Una persona joven puede estar expuesta a determinado contenido porque los sistemas de recomendación, las prácticas publicitarias y el diseño de las plataformas favorecen su circulación.
La alfabetización digital, por lo tanto, puede ayudar a que las juventudes participen de manera más crítica en internet, conozcan sus derechos y desarrollen herramientas para tomar decisiones informadas.
Este proceso tampoco debe recaer exclusivamente en ellas. La ONU señala la importancia de que madres, padres, docentes y otras personas adultas responsables también desarrollen conocimientos sobre el entorno digital para poder acompañar a las nuevas generaciones.
Además, se recomienda establecer mecanismos accesibles de denuncia para que niñas, niños y jóvenes puedan reportar contenidos dañinos, abusos o situaciones que hayan experimentado en línea.
Medios libres y confiables como parte de la protección
El cuarto principio destaca la importancia de contar con medios de comunicación libres, independientes y pluralistas.
El acceso a información confiable es una parte fundamental de la protección de las personas jóvenes. Los medios pueden ayudar a informar sobre sus derechos, explicar los riesgos del entorno digital y ofrecer perspectivas diversas que permitan comprender mejor los acontecimientos.
Para la ONU, contar con fuentes de información variadas y fiables es esencial para el desarrollo saludable, la toma de decisiones informada y la participación cívica.
El planteamiento también abre una responsabilidad para los propios medios de comunicación. No se trata solamente de hablar sobre niñas, niños y jóvenes, sino de generar contenidos que respondan a sus intereses, necesidades y preocupaciones, además de abrir espacios para que puedan expresarse y participar en la producción de información útil para sus comunidades.
En un contexto donde una gran cantidad de información circula a través de redes sociales y sistemas automatizados de recomendación, fortalecer el acceso a fuentes confiables puede convertirse en una herramienta para reducir la influencia de contenidos engañosos, manipuladores o potencialmente dañinos.
Transparencia: el quinto principio para entender cómo circula el contenido
La quinta directriz está dirigida directamente a las empresas que controlan las principales plataformas digitales. La ONU plantea que estas compañías deben ser más transparentes sobre el funcionamiento de sus sistemas.
Uno de los principales problemas para comprender cómo se distribuyen los contenidos en internet es que muchas decisiones tomadas por algoritmos y plataformas ocurren dentro de sistemas a los que investigadores y especialistas tienen un acceso limitado.
Por ello, el organismo propone que las empresas tecnológicas permitan el acceso a los datos necesarios para que investigadores independientes puedan analizar cómo circula el contenido dañino, cómo funcionan los sistemas de recomendación y cuáles son los factores que pueden aumentar la exposición de determinadas audiencias.
La propuesta busca que existan acuerdos de intercambio de información capaces de proteger la privacidad de las personas usuarias, pero que al mismo tiempo permitan realizar investigaciones independientes y rigurosas.
Una estrategia que va más allá de prohibir las pantallas
Los cinco principios de la ONU plantean una visión distinta a la idea de resolver los riesgos digitales simplemente prohibiendo el acceso a internet o retirando los dispositivos de las manos de niñas, niños y adolescentes.
La propuesta reconoce que las plataformas digitales forman parte de la realidad contemporánea y que también ofrecen oportunidades importantes para la educación, la cultura, la comunicación y la participación social.
Por ello, la responsabilidad debe compartirse entre gobiernos, empresas tecnológicas, escuelas, familias, medios de comunicación y las propias personas jóvenes. El objetivo es construir un entorno en el que navegar por internet no dependa únicamente de la capacidad individual para evitar peligros, sino también de plataformas diseñadas con mayor seguridad, empresas sujetas a reglas claras y una ciudadanía con mejores herramientas para comprender el mundo digital.
La protección de las infancias y las juventudes, de acuerdo con estos principios, pasa por reconocer sus derechos y su capacidad de participar en internet, pero también por exigir que quienes diseñan y controlan las plataformas asuman una mayor responsabilidad sobre los espacios digitales que han creado.



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