Después de una comida abundante, una salida o una tarde de antojos, la cena puede ser más sencilla. No hace falta saltársela ni preparar algo elaborado: basta con elegir opciones ligeras, completas y fáciles.
La sopa es una de las soluciones más prácticas. Puede hacerse con calabacita, zanahoria, chayote, jitomate, espinaca o las verduras que estén disponibles. También se puede acompañar con un poco de pollo, queso fresco o pan tostado.
Una ensalada completa es otra alternativa útil. Para que no se sienta insuficiente, conviene agregar proteína como huevo, pollo, atún o garbanzos. También se puede sumar aguacate, semillas o queso fresco en porciones moderadas.
Las tostadas son ideales cuando no hay ganas de cocinar mucho. Una tostada con frijoles, aguacate, verduras y salsa puede ser ligera, llenadora y rápida. También se puede preparar con pollo deshebrado o requesón.
Los bowls funcionan para aprovechar sobras. Un poco de arroz, verduras, pollo, atún, garbanzos o queso pueden combinarse en un plato sencillo. El secreto está en no cargarlo con demasiadas salsas pesadas.
Para quienes quieren algo más fresco, la fruta puede acompañar la cena o cerrar la noche. Una infusión sin alcohol también puede ayudar a crear una sensación de cierre sin recurrir a bebidas azucaradas o más comida.



La psicología explica por qué algunas personas necesitan tener la casa siempre ordenada
¿Por qué muchas personas necesitan tener la televisión encendida todo el tiempo?
Cuchara de madera sobre ollas: función física y vigencia