Por Bruno Cortés
Jesús Valdés Peña, presidente de la Comisión de Economía Social y Fomento del Cooperativismo en San Lázaro, presentó diagnósticos técnicos sobre la adopción tecnológica en las empresas comunitarias del país. Durante los trabajos legislativos, el diputado informó que de los más de cinco millones de unidades productivas registradas en el territorio nacional, apenas el uno por ciento utiliza algún instrumento o herramienta basada en inteligencia artificial. Este rezago del noventa y nueve por ciento expone la brecha digital que enfrentan los pequeños productores.
Frente a estas cifras, las comisiones del Congreso buscan establecer un puente de financiamiento y capacitación que permita a los pequeños emprendedores integrar herramientas digitales en sus esquemas de negocios. La falta de recursos económicos e infraestructura tecnológica ha provocado que las cooperativas operen al margen de las grandes plataformas comerciales, limitando su margen de rentabilidad y supervivencia en un mercado nacional e internacional cada vez más digitalizado.
El planteamiento técnico impulsado por Valdés Peña sugiere que la modernización de los procesos operativos dentro de las cooperativas puede traducirse en una reducción sustancial de costos administrativos e incrementos significativos en la producción. Para lograrlo, los legisladores de la Comisión se reunieron con especialistas de la consultora internacional FUNDES para analizar casos aplicados donde la automatización e inteligencia artificial aceleraron el desempeño de micro, pequeñas y medianas empresas en América Latina.
En los indicadores expuestos ante la Cámara de Diputados se subrayó la urgencia de fortalecer los mecanismos financieros para que el acceso a la tecnología no dependa únicamente del capital propio de las cooperativas. Muchas de estas organizaciones operan en zonas rurales o de escasos recursos, donde la bancarización es limitada y la conectividad a internet de alta velocidad resulta prácticamente inalcanzable sin la intervención de programas públicos focalizados.
Las iniciativas planteadas buscan generar acuerdos con instancias de la iniciativa privada y organizaciones internacionales para capacitar directamente a los socios cooperativistas. Este plan de modernización no pretende sustituir mano de obra en los sectores tradicionales, sino dotar a las pequeñas unidades económicas de canales de venta digitales, sistemas automatizados de inventarios y mejores modelos predictivos para administrar sus insumos diarios.
El costo de la inacción tecnológica en el sector social de la economía se refleja en la pronta quiebra de pequeños negocios ante competidores industriales multinacionales. Al elevar la tasa del uno por ciento en el uso de herramientas tecnológicas avanzadas, el poder legislativo anticipa una consolidación directa en la capacidad de facturación y generación de empleo local dentro de las comunidades más vulnerables del país.
El trabajo en comisiones continuará con la elaboración de un dictamen de presupuesto y reformas normativas que incentiven la inversión pública en conectividad y financiamiento productivo para el sector social. Los datos aportados por los especialistas servirán como base presupuestal para los ejercicios fiscales venideros, buscando asegurar partidas destinadas específicamente a la inclusión digital de las cooperativas agrícolas, pesqueras y artesanales de México.



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