domingo 9 de agosto de 2026 · El pulso diario de México
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60 días y un estrecho clave: el pacto Irán-Omán que mueve el petróleo mundial

Irán y Omán están en la fase final de un entendimiento para reabrir temporalmente el Estrecho de Ormuz, la vía por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se mueve en el mundo. El pacto, según fuentes iraníes y regionales, daría a Teherán el control de los buques que entran al Golfo Pérsico y a Omán el de los que salen. La noticia generó movimientos inmediatos en los mercados.

El acuerdo contempla una vigencia inicial de 60 días. Durante ese periodo se establecería una ruta coordinada: los barcos que se dirigen hacia el golfo pasarían por un corredor supervisado por Irán, cerca de su costa, y los que salen lo harían por un canal gestionado por Omán. Ambas partes trabajan en una declaración conjunta que ya está en revisión final.

Irán ha insistido en cobrar una “tarifa de servicio” para cubrir seguridad, impacto ambiental y personal. Las cifras que se han manejado van del 3 al 7 por ciento del valor de la carga, aunque Washington se opone a cualquier cobro. Omán ha mostrado mayor flexibilidad, pero mantiene que el tránsito debe permanecer libre según el derecho internacional.

El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que las coordenadas geográficas de la ruta ya están acordadas. Sin embargo, dejó claro que la reapertura real no depende solo del pacto bilateral: Teherán condiciona la apertura a que Estados Unidos levante el bloqueo naval que mantiene sobre los puertos iraníes.

Desde que comenzó el conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel, el estrecho ha operado con fuertes restricciones. El cierre de facto elevó los costos de transporte y generó incertidumbre en los precios del crudo. Cualquier señal de alivio se traduce rápido en los mercados de futuros.

Analistas del sector advierten que incluso si se firma el entendimiento, las sanciones estadounidenses y las restricciones de seguros pueden limitar el número de buques dispuestos a usar la ruta. Las compañías navieras todavía evalúan riesgos de seguridad y cobertura.

Para México y el resto de países importadores o exportadores de energía, el estrecho sigue siendo un termómetro. Cuando se cierra o se restringe, el precio del diésel y de la gasolina tiende a reaccionar. Cuando se reabre, la presión baja. Por eso el anuncio se sigue con lupa desde las capitales y desde las estaciones de servicio.

El siguiente paso es la publicación de la declaración conjunta y la definición de los mecanismos de inspección y cobro. Mientras tanto, el estrecho permanece bajo tensión. El acuerdo de 60 días es un respiro temporal, no una solución definitiva.

La pregunta que queda en el aire es sencilla y de bolsillo: ¿cuánto tiempo pasará antes de que el petróleo vuelva a fluir con normalidad por esa estrecha franja de agua?