La competencia, celebrada este domingo 30 de agosto, tuvo como punto de salida el Estadio Olímpico Universitario, donde el primer grupo partió a las 05:45 horas. La ruta atravesó algunas de las principales vialidades y zonas emblemáticas de la capital hasta concluir en la Plaza de la Constitución, con modificaciones en el tramo final respecto de ediciones anteriores.
En la rama varonil, el peruano Cristhian Simeon Pacheco Mendoza se llevó el primer lugar con un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 3 segundos. El etíope Anbesa Lencho Tesfaye ocupó la segunda posición, con 2:11:25, mientras que su compatriota Balew Yihunie Derseh completó el podio con 2:11:58.
El resultado, sin embargo, no modificó el récord vigente de la competencia. La marca histórica continúa en manos del boliviano Héctor Garibay Flores, quien estableció en 2023 un registro de 2:08:23. La diferencia evidencia el nivel de exigencia que representa la ruta capitalina y el reto de superar una marca que permanece entre las principales referencias de la prueba.
En la rama femenil, la victoria correspondió a la etíope Alemtsehay Asefa Kasegn, quien cruzó la meta en 2:29:30. El segundo lugar fue para Kidsan Alema Gebremedhin, con 2:32:23, y el tercero para Kolole Mekashu Tefera, con 2:34:04. La presencia de atletas africanas volvió a colocar a la competencia capitalina dentro del circuito internacional de fondo.
La organización también contempló categorías adaptadas. En silla de ruedas varonil, Gonzalo Valdovinos González obtuvo el primer lugar con 1:39:15; en la rama femenil, Brenda Osnaya Álvarez ganó con 2:00:20. En las categorías de débiles visuales, los primeros lugares correspondieron a Miguel de Jesús Hernández Paniagua, con 2:54:47, y María de los Ángeles Herrera Camacho, con 3:48:30.
La ruta llevó a los participantes por Avenida de los Insurgentes, las colonias Roma y Condesa, el Bosque de Chapultepec, Polanco, Paseo de la Reforma y Avenida Juárez, antes de dirigirse al Centro Histórico. El tramo final contempló el ingreso por Venustiano Carranza y 20 de Noviembre, para concluir frente a la monumental Bandera Nacional en la Plaza de la Constitución.
Más allá de la competencia deportiva, la realización del maratón implicó un operativo coordinado de seguridad, movilidad, atención médica, servicios urbanos y protección civil. En estas labores participaron dependencias del Gobierno de la Ciudad de México, entre ellas la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el Heroico Cuerpo de Bomberos, el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Obras y Servicios, la Secretaría de Gestión Integral del Agua y la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.
También se involucraron el Sistema de Transporte Colectivo Metro, Metrobús, la Secretaría de Movilidad, LOCATEL y personal del Bosque de Chapultepec, además de instituciones y organizaciones vinculadas con la atención de los corredores. El despliegue fue necesario debido al cierre y afectación temporal de vialidades estratégicas en distintos puntos de la capital.
El evento contó además con la participación de autoridades capitalinas, representantes del deporte universitario y paralímpico, así como integrantes de instituciones federales y organizaciones deportivas. Entre los asistentes estuvieron funcionarios como el secretario de Gobierno, César Cravioto Romero, y el director general del Instituto del Deporte de la Ciudad de México, Javier Jesús Peralta Pérez.
La premiación estableció para los ganadores absolutos de las ramas femenil y varonil un premio de 50 mil dólares, además de un reloj Garmin. Los segundos lugares recibieron 20 mil dólares y los terceros 10 mil dólares, mientras que también se contemplaron estímulos económicos para quienes ocuparon las posiciones del cuarto al octavo sitio.
Con esta edición, el Maratón Internacional de la Ciudad de México volvió a utilizar los principales espacios urbanos como escenario deportivo y mostró, al mismo tiempo, los retos logísticos que supone movilizar a decenas de miles de personas en una de las ciudades más grandes del país. La competencia no sólo mide resistencia y velocidad; también exige coordinación institucional para garantizar seguridad, movilidad y atención durante las horas en que la ciudad se transforma alrededor de la ruta.
La XLIII edición reunió así deporte de alto rendimiento, categorías incluyentes y participación masiva en un recorrido que conecta dos puntos simbólicos de la capital. De Ciudad Universitaria al Zócalo, los 42 kilómetros con 195 metros volvieron a convertir a la Ciudad de México en una enorme pista de competencia y encuentro, con una organización que puso a prueba tanto a los corredores como a la capacidad operativa de la ciudad.
Fuente: Gobierno de la Ciudad de México / Instituto del Deporte de la Ciudad de México.



Con miles de fichas, familias reclaman respuestas por desaparecidos en CDMX
Clara Brugada da la bienvenida al nuevo ciclo escolar con 15 mil policías en CDMX
Este lunes habrá calor, lluvias y tormentas eléctricas en CDMX