martes 13 de octubre de 2026 · El pulso diario de México
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¿Qué comer cuando tienes malestar estomacal? Estos alimentos pueden ayudar a aliviar las molestias

El malestar estomacal puede manifestarse de distintas maneras, desde náuseas, vómitos y diarrea hasta hinchazón abdominal y molestias relacionadas con el síndrome de intestino irritable. Aunque estos síntomas pueden afectar el apetito y modificar la tolerancia a determinados alimentos, no todos tienen el mismo origen ni requieren las mismas medidas para aliviarse.

Durante episodios digestivos transitorios, elegir preparaciones sencillas, bajas en grasa y, en ciertos casos, con menos fibra puede ayudar a sobrellevar las molestias. La intención no es mantener una dieta restrictiva de manera permanente, sino adaptar temporalmente la alimentación mientras el organismo recupera su tolerancia habitual.

Samantha Nazareth, gastroenteróloga especializada en salud intestinal y miembro del consejo asesor de Women’s Health, recomienda considerar alimentos suaves y fáciles de tolerar cuando comer se vuelve complicado. La selección debe ajustarse a los síntomas de cada persona, ya que un alimento que resulta adecuado para alguien puede empeorar las molestias de otra.

Harinas refinadas y comidas ligeras para facilitar la digestión

Entre las opciones que pueden tolerarse mejor durante un episodio de malestar estomacal se encuentran el pan blanco, el arroz blanco, la pasta refinada y las galletas saladas. Estos productos contienen menos fibra que sus versiones integrales debido al proceso de refinamiento, que elimina parte de los componentes presentes en el grano original.

La reducción temporal de fibra puede ser útil cuando existe diarrea o sensibilidad digestiva, porque algunos alimentos ricos en este componente aumentan el volumen de las heces o aceleran el tránsito intestinal. Sin embargo, esto no significa que los cereales integrales sean perjudiciales: su consumo habitual forma parte de una alimentación equilibrada y no necesita limitarse cuando los síntomas desaparecen.

Las galletas saladas y los pretzels sencillos, sin mantequilla ni ingredientes integrales, también pueden ser una alternativa para quienes tienen poco apetito. Su contenido de sodio contribuye a la ingesta de este electrolito, necesario para mantener el equilibrio de líquidos del organismo. No obstante, estos productos no sustituyen las soluciones de rehidratación oral cuando hay pérdidas importantes de agua y sales por vómitos o diarrea.

Otra recomendación consiste en distribuir los alimentos en cinco o seis porciones pequeñas a lo largo del día, en lugar de consumir comidas abundantes. Comer cantidades moderadas puede resultar más cómodo cuando existe sensación de llenura, náuseas o hinchazón.

La misma estrategia puede aplicarse a las proteínas. El pollo, el pavo y los pescados bajos en grasa son opciones que pueden incorporarse mediante preparaciones al horno, hervidas o cocidas con una cantidad reducida de aceite. En cambio, las frituras, las salsas pesadas y los alimentos muy condimentados pueden intensificar las náuseas o la sensación de pesadez en algunas personas.

Durante estos episodios también conviene prestar atención a la manipulación y preparación de los alimentos. El pescado y los mariscos crudos, incluido el sushi, pueden representar un riesgo de infección alimentaria, especialmente si no se han conservado o manipulado correctamente. Por otra parte, los pescados grasos, como las sardinas y la caballa, no son necesariamente perjudiciales, pero su contenido de grasa puede hacer que algunas personas los toleren peor cuando tienen molestias digestivas.

Frutas, caldos e infusiones para mantener la hidratación

Cuando las náuseas reducen las ganas de comer, las preparaciones que aportan líquidos pueden ser especialmente útiles. La sandía y el pepino pelado y sin semillas contienen una proporción elevada de agua, por lo que pueden ayudar a complementar la hidratación. Retirar la piel y las semillas también modifica la cantidad de fibra que se consume y puede facilitar la tolerancia en personas sensibles.

El caldo de pollo es otra alternativa para los momentos en que los alimentos sólidos resultan difíciles de consumir. La cocción prolongada ablanda los ingredientes y permite obtener un líquido que aporta agua y cierta cantidad de sodio. Si se prepara con pollo magro y verduras bien cocidas, sin exceso de grasa ni condimentos intensos, puede ser una opción reconfortante durante la recuperación.

Aun así, es importante distinguir entre un caldo y una solución de rehidratación oral. Cuando la diarrea o los vómitos provocan una pérdida considerable de líquidos, las soluciones formuladas con proporciones específicas de agua, glucosa y electrolitos permiten reponerlos de manera más adecuada. Beber pequeños sorbos con frecuencia también puede ayudar cuando existe dificultad para retener líquidos.

Las infusiones son otra posibilidad para quienes prefieren beber algo tibio mientras se recuperan. Entre las alternativas mencionadas en la información de Women’s Health figuran la manzanilla, el hinojo, el jengibre y la menta.

El jengibre se ha estudiado por su posible efecto contra las náuseas, mientras que algunas personas recurren a la manzanilla para aliviar molestias digestivas leves. El hinojo se utiliza tradicionalmente para los gases y los cólicos, y la menta puede resultar reconfortante para ciertos síntomas. Sin embargo, sus efectos no son iguales en todas las personas y la evidencia científica varía según la preparación y la molestia que se busca aliviar.

En particular, la menta puede empeorar la acidez o el reflujo en algunas personas, por lo que no es una opción adecuada para todos los cuadros digestivos. Las infusiones tampoco sustituyen la valoración médica cuando los síntomas son persistentes o intensos.

La maduración de la banana puede influir en su tolerancia

La banana madura es otra alternativa que puede incorporarse a una alimentación temporalmente limitada. Su textura suave facilita el consumo y aporta carbohidratos, además de potasio, un mineral que participa en el funcionamiento muscular y nervioso.

El grado de maduración influye en la composición de esta fruta. Las bananas verdes contienen más almidón resistente, una forma de almidón que no se digiere por completo en el intestino delgado. Conforme la fruta madura y aparecen manchas oscuras en la cáscara, parte de ese almidón se transforma en azúcares más simples y la pulpa se vuelve más blanda.

Por esa razón, una banana madura puede resultar más fácil de tolerar que una verde para algunas personas. También puede formar parte de la alimentación durante episodios de diarrea, aunque no debe considerarse un tratamiento por sí sola. La respuesta depende de la causa del problema y de la tolerancia individual.

La avena cocida con agua es otra opción que modifica su textura mediante la cocción. Al hidratarse y ablandarse, puede resultar más sencilla de consumir. Sin embargo, la avena contiene fibra soluble, por lo que su tolerancia dependerá de la cantidad y de los síntomas presentes. Si produce más gases o hinchazón, conviene reducir la porción o elegir temporalmente otra preparación.

También es recomendable prestar atención a los ingredientes adicionales. La mantequilla de maní, por ejemplo, aporta grasas que algunas personas toleran sin dificultad, pero que pueden aumentar la sensación de pesadez en otras. Además, quienes padecen reflujo pueden identificar que ciertos alimentos grasos agravan sus síntomas.

Batata horneada y puré de manzana: la importancia de la textura

La forma de preparar los alimentos también influye en la tolerancia digestiva. La batata horneada sin piel y el puré de manzana son ejemplos de preparaciones que modifican la textura y reducen parte de la fibra insoluble que se consume, aunque no la eliminan por completo.

Al retirar la piel de la batata disminuye una parte de su contenido de fibra. Hornearla hasta que quede blanda permite consumirla sin necesidad de añadir mantequilla, crema u otros ingredientes grasos que podrían dificultar la digestión durante un episodio de sensibilidad estomacal.

En el caso de la manzana, cocinarla y convertirla en puré ablanda su estructura. Esta preparación puede ser más fácil de comer cuando existe poco apetito, aunque conviene evitar cantidades elevadas de azúcar añadida. La tolerancia también depende de la persona: la manzana contiene carbohidratos fermentables que pueden aumentar los gases o la hinchazón en algunas personas con síndrome de intestino irritable.

Estas diferencias muestran por qué no existe una lista universal de alimentos adecuados para todas las molestias digestivas. La diarrea, el estreñimiento, el reflujo y la hinchazón pueden responder de manera distinta a la fibra, las grasas y determinados carbohidratos.

¿Cuánto tiempo conviene mantener una alimentación suave?

Las comidas sencillas pueden ser útiles durante un periodo breve, pero no deben convertirse en una dieta restrictiva prolongada sin orientación profesional. Una vez que disminuyen las molestias, lo recomendable es recuperar gradualmente una alimentación variada que incluya frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables, según la tolerancia individual.

La restricción excesiva de alimentos puede reducir el consumo de fibra y de otros nutrientes necesarios para la salud intestinal. Por ello, el objetivo debe ser identificar qué preparaciones resultan más cómodas durante la recuperación y volver progresivamente a los hábitos habituales.

También es importante vigilar la evolución de los síntomas. La presencia de sangre en las heces o el vómito, dolor abdominal intenso, fiebre elevada, vómitos persistentes o signos de deshidratación, como mareos, boca muy seca y disminución de la orina, requiere atención médica. Los síntomas que persisten, empeoran o se repiten con frecuencia también deben evaluarse para identificar su causa.

En síntesis, el arroz blanco, el pan refinado, las proteínas magras, el caldo, algunas frutas maduras y las preparaciones cocidas pueden ayudar a mantener la alimentación cuando el estómago está sensible. La clave consiste en elegir porciones pequeñas, evitar temporalmente los ingredientes que agravan las molestias y mantener una hidratación adecuada, sin olvidar que la recuperación de una dieta variada es parte del cuidado de la salud digestiva.