El colesterol alto sigue siendo uno de los principales factores de riesgo cardiovascular en el mundo y, aunque muchas personas intentan controlarlo únicamente con dieta y ejercicio, los especialistas recuerdan que en numerosos casos eso no alcanza y es necesario recurrir a medicamentos específicos. Entre ellos, las estatinas continúan siendo una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades asociadas.
El cardiólogo Jorge Tartaglione explicó en una entrevista televisiva cómo funcionan estos fármacos de una manera sencilla y gráfica. “Cazan una enzima, la aplastan y no se fabrica tanto colesterol”, describió al referirse al mecanismo de acción de las estatinas, medicamentos que disminuyen la producción de colesterol en el hígado y ayudan a evitar que se acumule en las arterias.
Según el especialista, existe una idea equivocada muy extendida sobre el origen del colesterol. Muchas personas creen que solo depende de la alimentación, cuando en realidad una parte importante es producida naturalmente por el organismo. “Un 30% viene de la dieta y mucha gente lo fabrica genéticamente en el hígado”, señaló, al explicar por qué incluso personas vegetarianas pueden presentar niveles elevados.
Las estatinas actúan especialmente sobre el colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”. Este tipo de grasa puede acumularse en las paredes de las arterias y formar placas que dificultan la circulación sanguínea. Con el tiempo, esa acumulación favorece enfermedades cardiovasculares graves.
El médico también alertó sobre el crecimiento de las noticias falsas relacionadas con los tratamientos médicos, especialmente en redes sociales. “Prácticamente el 50% de las noticias médicas son falsas. No hay duda de que los medicamentos para el colesterol son buenos y salvan vidas”, afirmó.
Tartaglione cuestionó particularmente los mensajes que desaconsejan el uso de estatinas sin respaldo científico. “Entrás en las redes y dicen que si tomás estatina te va a matar o te va a doler la pierna. Eso genera muchas dudas”, lamentó. Incluso expresó preocupación porque algunos de esos contenidos son difundidos por profesionales de la salud.
Aunque las estatinas son consideradas medicamentos seguros y efectivos, los especialistas reconocen que pueden presentar efectos adversos en algunos pacientes. El más frecuente es el dolor muscular, que aparece aproximadamente en el 1% de los casos.
Los médicos también remarcan que el tratamiento farmacológico debe acompañarse de hábitos saludables. La alimentación rica en productos vegetales ayuda a disminuir el colesterol gracias a su alto contenido de fibra, un componente que contribuye a eliminar grasas y toxinas del organismo.
Investigaciones de la Universidad de Harvard destacan que las guías alimentarias estadounidenses recomiendan consumir entre 20 y 30 gramos de fibra por día. Entre los alimentos más beneficiosos se encuentran los granos integrales, verduras de hojas verdes, crucíferas, legumbres, frutos secos y frutas.
Los especialistas también sugieren elegir productos lácteos bajos en grasa y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y grasas saturadas.
El control del colesterol es especialmente importante porque suele no provocar síntomas durante años. Muchas personas descubren que tienen niveles elevados recién después de sufrir un problema cardiovascular.
De acuerdo con la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo en Argentina, cerca del 40% de las personas mayores de 18 años tiene colesterol elevado. La cardióloga Analía Aquieri explicó que las guías internacionales recomiendan realizar un primer control entre los 6 y 11 años de edad y repetirlo entre los 17 y 21 años.
La especialista señaló además que quienes tienen antecedentes familiares de colesterol hereditario o enfermedades cardiovasculares tempranas deben realizar controles más frecuentes. En pacientes de bajo riesgo, la reevaluación suele hacerse cada tres años hasta los 40 años y luego de manera anual.
Los valores recomendados de colesterol LDL varían según el estado de salud de cada persona. En individuos sanos, se considera adecuado mantenerlo por debajo de 116. En fumadores, hipertensos o diabéticos, el objetivo desciende a menos de 100 o incluso 70. En pacientes que ya tuvieron enfermedades cardíacas, el ideal es mantenerlo por debajo de 50.
Mantener el colesterol LDL alto durante mucho tiempo puede provocar aterosclerosis, una enfermedad en la que las arterias se endurecen y estrechan por la acumulación de grasa. Esto incrementa el riesgo de infartos, angina de pecho, accidentes cerebrovasculares y enfermedad arterial periférica, que genera dolor en las piernas al caminar.
También pueden aparecer xantomas, pequeñas manchas amarillas alrededor de los ojos producidas por depósitos de grasa debajo de la piel.
Los especialistas insisten en que el colesterol elevado no debe minimizarse y que la combinación entre chequeos médicos regulares, alimentación equilibrada, actividad física y tratamiento adecuado puede reducir de forma significativa el riesgo cardiovascular y mejorar la calidad de vida.