Por JP Ojeda — Diálogo sí, rebaja arancelaria todavía no. Ese es el saldo que deja el reporte de The Wall Street Journal, difundido la noche del jueves y retomado este viernes 16 de octubre por El Universal, según el cual el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, se ha resistido a reducir de forma significativa los aranceles que pagan los automóviles, el acero y el aluminio mexicanos. Funcionarios de ambos países, sin embargo, insisten en que la negociación sigue en curso.
Lo que reveló el Journal
De acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones citadas por el diario estadounidense, ambos gobiernos se habían acercado a un acuerdo para reducir los gravámenes de Washington a esos productos a cambio de concesiones de México. El paso habría servido como antesala para nuevas pláticas sobre la renovación del T-MEC.
No obstante, el avance se frenó en los últimos días. La razón, según el WSJ, son las diferencias sobre los aranceles a vehículos y metales, que Estados Unidos aplica por razones de seguridad nacional y cuya administración corresponde al Departamento de Comercio.
El reporte detalla que Lutnick se ha opuesto a recortes significativos del arancel de 25% a los autos mexicanos y de los gravámenes de 50% al acero y al aluminio, así como a disminuir las tasas sobre productos derivados, es decir, bienes terminados fabricados con esos metales.
La voz de la industria estadounidense
Uno de los argumentos detrás de la resistencia proviene del sector privado de aquel país. Según las fuentes del Journal, las empresas estadounidenses de aluminio advirtieron al gobierno que cualquier reducción de los gravámenes perjudicaría a las compañías nacionales y costaría empleos en Estados Unidos.
El dilema del contenido regional
En materia automotriz, las posiciones aún están lejos. De acuerdo con lo publicado por el WSJ y retomado por el medio Quartz, la propuesta mexicana consiste en cobrar aranceles solo sobre la porción del valor del vehículo que no proviene de América del Norte. Washington, en cambio, ha planteado exigir que los autos tengan 50% de piezas hechas en Estados Unidos para acceder a tasas reducidas, un requisito que México y la industria automotriz han considerado, en general, poco realista.
México: “hay avances”
La versión oficial es distinta al diagnóstico de las fuentes anónimas. Según el WSJ, funcionarios de ambos lados afirmaron que las conversaciones continúan y negaron que exista un estancamiento; un alto funcionario mexicano dijo que las partes están cada vez más cerca de un acuerdo.
La agencia Reuters, al resumir el reporte, indicó que el subsecretario de Comercio Exterior de México, Luis Rosendo Gutiérrez, declaró al Journal que había avances en la negociación.
El Departamento de Comercio mantiene un diálogo constante con México en materia de comercio.
Ben Kass, portavoz del Departamento de Comercio, según The Wall Street Journal
El vocero añadió, de acuerdo con el diario, que la dependencia está “comprometida con el avance de la agenda comercial ‘Estados Unidos Primero’ del presidente Trump”.
Un patrón que preocupa
La cobertura de La Razón sobre el mismo reporte agrega un elemento de contexto: según las fuentes del WSJ, esta sería la segunda ocasión en que Lutnick frena negociaciones avanzadas con un socio de América del Norte, y su postura choca con el trabajo que durante meses ha conducido el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Del lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido el principal interlocutor con Lutnick en este proceso, que se ha desarrollado en múltiples rondas de reuniones.
Claves para entender el momento
- Qué se negocia: rebajas a los aranceles de EU a autos (25%) y acero y aluminio (50%), a cambio de concesiones mexicanas, según el WSJ.
- Quién frena: el secretario de Comercio, Howard Lutnick, cuya dependencia administra esas tarifas.
- Qué dicen los gobiernos: que el diálogo continúa y no hay estancamiento.
- Qué está en juego: la ruta hacia la renovación del T-MEC.
Con el panorama descrito por el WSJ y El Universal, la pelota está en la cancha de los negociadores. Si el Departamento de Comercio mantiene su postura, el acuerdo podría tardar más de lo previsto; si cede, México podría obtener un alivio para dos de sus sectores exportadores más relevantes y despejar el camino hacia la revisión del tratado comercial.
