Por Lizbeth Lara
Con la temporada invernal, el uso de calentadores, estufas, anafres y braseros aumenta en muchos hogares de México. Junto con el frío llega un riesgo silencioso: la intoxicación por monóxido de carbono, un gas que no tiene olor, color ni sabor y que puede causar daños graves a la salud e incluso la muerte. Las autoridades de salud y protección civil insisten cada año en medidas sencillas para prevenirla.
Qué es el monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas que se produce cuando un combustible se quema de manera incompleta. Lo generan aparatos que funcionan con gas, leña, carbón, gasolina o diésel, como calentadores de agua, estufas, chimeneas, braseros, anafres, plantas de luz y motores de vehículos.
Al respirarlo, el monóxido de carbono se une a la hemoglobina de la sangre con mucha más facilidad que el oxígeno. Eso impide que el oxígeno llegue a órganos vitales como el cerebro y el corazón. Como no se percibe con los sentidos, una persona puede intoxicarse sin darse cuenta, sobre todo mientras duerme.
Por qué aumenta el riesgo en temporada de frío
Durante los meses de frío, muchas familias cierran puertas y ventanas para conservar el calor y encienden aparatos de combustión en espacios cerrados. Esa combinación de poca ventilación y quema de combustible es la principal causa de intoxicaciones en el hogar.
También es frecuente que se instalen calentadores de agua dentro de baños o cocinas sin ventilación adecuada, o que se use un anafre o un brasero dentro de una habitación para calentarla. Encender un vehículo dentro de una cochera cerrada es otra situación de alto riesgo.
Síntomas que no deben ignorarse
Los síntomas de intoxicación pueden confundirse con los de una gripe o un cansancio común. Entre los más frecuentes se encuentran el dolor de cabeza, el mareo, la debilidad, las náuseas, el vómito, la confusión y la somnolencia. En casos graves puede haber pérdida del conocimiento, convulsiones y daño permanente.
Una señal de alerta importante es que varias personas que comparten el mismo espacio presenten síntomas parecidos al mismo tiempo, o que los malestares mejoren al salir de la casa y regresen al volver.
Las niñas y los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades del corazón o respiratorias son más vulnerables.
Medidas de prevención
La recomendación más importante es mantener ventilación. Si se utiliza un aparato de combustión, debe haber una entrada de aire fresco, por ejemplo una ventana entreabierta.
Los calentadores de agua deben instalarse en el exterior o en lugares bien ventilados, nunca dentro del baño, y contar con un ducto que saque los gases hacia afuera. Es recomendable que la instalación y el mantenimiento los realice personal capacitado.
No se deben usar anafres, braseros ni asadores de carbón dentro de la casa para calentarse. Tampoco hay que usar la estufa o el horno de gas como calefacción. Las plantas de luz deben colocarse siempre al aire libre y lejos de puertas y ventanas.
Nunca hay que dejar encendido un vehículo en una cochera cerrada, aunque sea por pocos minutos.
Otra medida útil es instalar detectores de monóxido de carbono, que emiten una alarma cuando el gas alcanza niveles peligrosos. Se consiguen en tiendas de materiales y ferreterías.
Qué hacer ante una posible intoxicación
Si se sospecha una intoxicación, lo primero es abrir puertas y ventanas, apagar el aparato si es posible hacerlo sin riesgo y sacar a todas las personas al aire libre. Después hay que llamar al 911 para solicitar atención médica.
No se debe volver a entrar en el lugar hasta que haya sido ventilado y se haya identificado la causa. Incluso si los síntomas desaparecen, es importante acudir a revisión médica, ya que el monóxido de carbono puede provocar efectos tardíos.
Calor sin riesgo
Hay formas seguras de protegerse del frío: usar ropa en capas, cobijas y bolsas de agua caliente, sellar rendijas sin bloquear la ventilación necesaria y consumir bebidas calientes. Si se usa un calefactor, conviene preferir los eléctricos certificados y no dejarlos encendidos mientras se duerme.
Las autoridades de salud recuerdan que la prevención es sencilla y salva vidas. Revisar los aparatos del hogar antes de que llegue lo más intenso del invierno es una tarea que vale la pena hacer en familia.

