Por Bruno Cortés
El destino del llamado Plan B en materia electoral se encuentra en la tablita. Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, el diputado Ricardo Monreal Ávila detalló este martes las complicaciones matemáticas y políticas que enfrenta la minuta en su tránsito por la Cámara Alta.
Las negociaciones están trabadas, particularmente en lo que respecta al artículo 35 constitucional. Si los senadores no logran aglutinar la mayoría calificada en el Pleno, los diputados recibirán un proyecto cercenado, limitando el alcance de la reforma impulsada desde el Ejecutivo.
Durante su habitual encuentro con los medios, el presidente de la Junta de Coordinación Política explicó que el Senado opera bajo varias hipótesis jurídicas. En comisiones, el bloque mayoritario puede sacar a flote el dictamen con mayoría simple, un trámite que se daba por descontado durante la tarde de hoy.
El verdadero nudo ciego se encuentra en la discusión en lo particular. Se anticipa que las bancadas de oposición reserven los cuatro artículos torales de la minuta: 35, 115, 116 y 134, lo que obligará a una votación en la que el oficialismo no tiene margen de error.
El legislador zacatecano fue enfático en el procedimiento: si el artículo 35, referente a la revocación de mandato, no alcanza los sufragios necesarios, será desechado de tajo. La Cámara revisora tendría las manos atadas para reincorporarlo por iniciativa propia.
Ante el cuestionamiento sobre la ausencia del Partido del Trabajo en las comisiones senatoriales y las posibles fricciones en la coalición, Monreal Ávila se mostró cauto. Apuntó que confía en el reencuentro de las fuerzas aliadas una vez superada la aduana en el Senado.
Asimismo, descartó que un revés legislativo represente un descalabro político para la presidenta Claudia Sheinbaum. Por el contrario, calificó el envío de la iniciativa original como un acto de congruencia inamovible y una victoria de carácter ético para la mandataria.
Esta no es la primera vez que el bloque en el poder suda la gota gorda para concretar reformas constitucionales. La dinámica actual refleja la resistencia natural de los contrapesos que exige nuestro marco legal y la complejidad de tejer acuerdos en un parlamento dividido.
Mientras los senadores desahogan el trámite, en San Lázaro aguardan con el reloj en contra. Si el documento llega mañana a la Cámara de Diputados, los tiempos parlamentarios obligarían a postergar su discusión definitiva hasta después del receso de Semana Santa.