El enigma de la lluvia y el Wi-Fi: ¿Por qué se nos va el internet en la CDMX?

Apenas cae la primera gota de lluvia sobre el asfalto caliente de la Ciudad de México y, como por arte de magia, el video de YouTube se detiene o la llamada de Zoom se congela. No es mala suerte ni una conspiración de los dioses mexicas; es un fenómeno físico real que combina infraestructura vieja, leyes de la ciencia y el caos urbano que nos caracteriza.

El obstáculo invisible de las gotas de agua

El primer culpable es la propia naturaleza del agua. Las señales de internet inalámbrico, como el Wi-Fi o el 4G, viajan a través de ondas electromagnéticas de alta frecuencia. El agua es un excelente conductor de electricidad, pero para las ondas de radio funciona como una esponja. Cuando llueve intensamente, las gotas de agua en el aire absorben y dispersan la energía de estas señales. Este fenómeno se conoce científicamente como atenuación por lluvia. Básicamente, la señal tiene que «pelear» contra millones de gotas para llegar a tu router o a tu celular, perdiendo fuerza en el camino.

La pesadilla del cableado aéreo y la humedad

A diferencia de otras capitales donde todo el cableado es subterráneo, en la CDMX vivimos bajo una red de «espagueti» colgado de postes. Estos cables de cobre y fibra óptica están expuestos al sol intenso, al smog y, por supuesto, a la lluvia. Con el tiempo, los recubrimientos plásticos de los cables desarrollan microfisuras. Cuando llueve, la humedad se filtra en estas grietas, provocando interferencias eléctricas o cortocircuitos en las conexiones de cobre. Incluso si tienes fibra óptica, las cajas de distribución que cuelgan en los postes no siempre son herméticas; el agua puede entrar y ensuciar los conectores, bloqueando el paso de los pulsos de luz que transportan tus datos.

El drama de los baches y la infraestructura subterránea

Aunque una parte del internet corre por los aires, la columna vertebral de la red viaja bajo nuestros pies. Aquí es donde los baches y las inundaciones entran en juego. En zonas como Iztapalapa o el Centro Histórico, las filtraciones de agua en las alcantarillas y ductos subterráneos son constantes. Cuando una calle se inunda, el agua puede llenar los registros donde se encuentran los empalmes de cables principales. Si la infraestructura no tiene el mantenimiento adecuado, el agua estancada degrada los materiales rápidamente, causando fallas masivas que afectan a colonias enteras, no solo a una casa.

El factor humano y el caos vial

Finalmente, existe un componente logístico muy chilango. La lluvia en la CDMX suele colapsar el tráfico, lo que incrementa el riesgo de accidentes. No es raro que un choque por el pavimento mojado termine con un poste de luz derribado, llevándose consigo los cables de fibra de tres compañías diferentes. Además, cuando el internet falla por la humedad en un nodo central, las cuadrillas de reparación tardan el triple de tiempo en llegar debido al caos vial, prolongando tu agonía sin conexión. Así que, la próxima vez que el cielo se ponga gris, recuerda que tu internet está librando una batalla épica contra la física y el urbanismo de nuestra querida capital.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *