En la mesa mexicana, una tortilla que se infla en el comal es motivo de orgullo; es el diploma que certifica a quien la cocina como un experto. Pero más allá de la tradición y el mito de que «ya te puedes casar», este fenómeno es una coreografía perfecta de termodinámica y estructura molecular. Si la tortilla no se infla, no solo es estéticamente triste, sino que técnicamente es una tortilla incompleta.
La arquitectura de la masa: El papel de la nixtamalización
Para que una tortilla se infle, primero necesita una estructura que sea capaz de retener aire. Todo comienza con la nixtamalización, el proceso de cocer el maíz con cal. Esto no solo hace que el grano sea más nutritivo, sino que descompone las hemicelulosas de la pared celular del maíz, creando una masa elástica y cohesiva. Sin esta elasticidad, el gas simplemente se escaparía a través de poros y grietas. La masa nixtamalizada forma una especie de red elástica que actúa como la superficie de un globo.
El sellado: La creación de la «piel»
Cuando pones la masa cruda sobre el comal caliente, ocurre la magia. El contacto directo con el metal a alta temperatura (idealmente entre 200°C y 240°C) provoca una evaporación instantánea de la humedad superficial. Esto crea una capa delgada, deshidratada y firme en ambos lados de la tortilla: la famosa «piel» o «pancita». Esta doble cara sellada es fundamental, ya que atrapa la humedad restante en el centro de la tortilla, convirtiéndola en una cámara de presión miniatura.
El vapor y la ley de los gases ideales
Aquí es donde entra la física pura. Al voltear la tortilla por segunda vez, el calor del comal calienta el agua atrapada en el núcleo de la masa. Según la ley de los gases, cuando el agua pasa de estado líquido a vapor, su volumen aumenta drásticamente (cerca de 1,600 veces). El vapor busca expandirse, pero como hemos creado una piel resistente y elástica en el paso anterior, el gas queda atrapado. La presión interna aumenta hasta que logra separar las dos capas de la tortilla, inflándola como un pequeño dirigible de maíz.
¿Por qué esto crea el taco perfecto?
Una tortilla que se infló es una tortilla que se coció desde adentro hacia afuera gracias al vapor. Este proceso de cocción al vapor interno cambia la textura de la masa, haciéndola más suave, flexible y menos quebradiza. Además, al inflarse, se crea un espacio natural de aire que actúa como aislante térmico, manteniendo el calor por más tiempo. Un taco hecho con una tortilla que se infló es mecánicamente superior: puede sostener el peso del guiso y la humedad de la salsa sin romperse, ofreciendo esa elasticidad característica que define a la verdadera alta cocina callejera.