Eliminar el cáncer de páncreas en ratones abre una nueva esperanza terapéutica

Por primera vez, un equipo de científicos ha logrado eliminar completamente el cáncer de páncreas más común en modelos animales, un avance que podría cambiar el rumbo de uno de los tumores con peor pronóstico. Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, encabezados por Mariano Barbacid, consiguieron erradicar el adenocarcinoma ductal de páncreas en ratones mediante una innovadora combinación de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y no presenta efectos secundarios relevantes.

El adenocarcinoma ductal es el tipo más frecuente y letal de cáncer de páncreas. Suele diagnosticarse en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son muy limitadas, lo que explica que apenas alrededor del 5% de los pacientes sobreviva más de cinco años tras el diagnóstico. Aunque en las últimas décadas se ha avanzado en el conocimiento molecular del tumor, los tratamientos disponibles siguen siendo insuficientes para muchos enfermos.

La nueva terapia fue diseñada por las investigadoras del CNIO Vasiliki Liaki y Sara Barrambana, junto con Carmen Guerra, y los resultados fueron publicados en la revista científica PNAS. El hallazgo fue presentado públicamente por Barbacid en una rueda de prensa en la que también participaron representantes de la Fundación CRIS contra el cáncer y la soprano Cristina Domínguez, paciente de cáncer de páncreas, subrayando el impacto humano y clínico que podría tener este avance.

El punto de partida del cáncer de páncreas suele ser una mutación en el oncogén KRAS, un “interruptor” molecular que impulsa el crecimiento tumoral. Aunque ya existen fármacos capaces de bloquear esta proteína, su eficacia es limitada, ya que los tumores desarrollan resistencia al cabo de algunos meses. Frente a este problema, el equipo del CNIO apostó por una estrategia distinta: en lugar de atacar una sola diana, decidieron bloquear simultáneamente tres proteínas clave implicadas tanto en el crecimiento del tumor como en los mecanismos de resistencia: KRAS, EGFR y STAT3.

Esta aproximación combinada demostró ser decisiva. En el experimento, los investigadores implantaron en 18 ratones células tumorales procedentes de seis pacientes con cáncer de páncreas. Tras aplicar la triple terapia, y después de 200 días de haber finalizado el tratamiento, 16 de los ratones seguían vivos, libres de enfermedad y sin efectos secundarios adversos. Se trata de la primera vez que se logra una curación completa y duradera en este tipo de modelos experimentales.

El camino hasta este resultado fue largo. En 2019, el grupo ya había conseguido suprimir tumores en ratones atacando dos dianas, EGFR y RAF1, pero con importantes limitaciones: solo la mitad de los tumores respondían, y los de mayor tamaño no mostraban mejoría. Durante los siguientes seis años, el equipo buscó nuevas piezas clave en la biología del tumor y encontró en STAT3 un actor fundamental, implicado en procesos como la proliferación celular, la supervivencia y la inflamación.

La combinación final incluyó daraxonrasib, un inhibidor de KRAS desarrollado por la empresa estadounidense Revolution Medicines que aún no ha sido aprobado por la FDA, afatinib, ya autorizado para ciertos tipos de cáncer de pulmón, y el degradador de proteínas SD36. Esta mezcla permitió mantener a los ratones libres de tumor durante largos periodos, en algunos casos hasta 300 días, aproximadamente la mitad de la vida de un ratón, lo que refuerza la solidez del resultado.

A partir de ahora, la llamada “hoja de ruta” del equipo contempla varios pasos clave: mejorar aún más la terapia, probarla en otros modelos de ratón con diferentes alteraciones genéticas, estudiar las metástasis para identificar con mayor precisión qué pacientes podrían beneficiarse, y analizar en detalle el efecto del tratamiento en el microambiente tumoral. Para ello, Barbacid ha hecho un llamamiento a cirujanos y patólogos para que colaboren enviando muestras de pacientes que permitan ampliar la investigación.

En paralelo, el gran objetivo será reunir la financiación necesaria para iniciar ensayos clínicos en humanos. Solo así se podrá comprobar si esta prometedora estrategia también es capaz de eliminar tumores en pacientes, sin toxicidad significativa y sin generar las resistencias que tanto limitan las terapias actuales.

El investigador también destacó el papel de la Fundación CRIS contra el Cáncer, que ha financiado parte de este trabajo durante los últimos seis años y que ha invertido 46 millones de euros en investigación oncológica en el último lustro. Aunque todavía queda un largo camino antes de que esta terapia pueda llegar a los hospitales, el estudio marca un hito y ofrece una nueva esperanza frente a uno de los cánceres más agresivos y difíciles de tratar.

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