Al evocar los 15 años transcurridos desde que Morena inició su trayectoria formal el 2 de octubre de 2011 como asociación civil, el diputado Ricardo Monreal Ávila pronunció un discurso en San Lázaro que trascendió la coyuntura del orden del día para situarse en el terreno de la memoria histórica. El coordinador parlamentario expuso ante la representación popular que el mayor logro del movimiento en su década y media de vida ha sido revertir el ciclo de reformas neoliberales que, afirmó, degradaron a la nación mexicana y concentraron la riqueza pública en manos de unas cuantas élites económicas.
Monreal construyó su disertación como una vindicación de la identidad militante insertada en el corazón de las instituciones del Estado. Al constatar que el partido celebraba simultáneamente su aniversario en el Auditorio Nacional sin la presencia de sus diputados, el orador interpretó esa ausencia no como un desaire a la dirigencia de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, sino como una prueba de que Morena ha mudado su trinchera principal: de aquella agrupación ciudadana constituida a inicios de la década pasada al control operativo del Congreso de la Unión.
El mensaje del líder parlamentario articuló una síntesis genealógica entre el pasado y el presente del morenismo. Al nombrar a Andrés Manuel López Obrador como el principal inspirador de estos 15 años de lucha social, Monreal rindió tributo a la figura fundacional del movimiento, reconociendo el peso simbólico de su legado antes de refrendar su adhesión incondicional a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a quien definió como una estadista sobria, firme e inteligente, idónea para guiar la nueva etapa de consolidación institucional.
Monreal reiteró con solemnidad el compromiso ético de la bancada frente al pueblo de México, afirmando que los legisladores no habrán de fallar al mandato popular recibido en las urnas. Sostuvo que ninguna ley votada por su mayoría implicará perjuicios para la ciudadanía, asumiendo la responsabilidad política de materializar en decretos normativos los principios de soberanía, equidad y defensa social que dieron origen a la organización en su etapa fundacional de 2011.
El acto concluyó con una manifestación de entusiasmo colectivo que quebró las formas tradicionales del parlamentarismo decimonónico. Desde la máxima tribuna del país, las diputadas y los diputados de Morena entonaron a coro las notas de «Las Mañanitas», cantando el verso modificado «Despierta, Morena, despierta», transformando momentáneamente el recinto de San Lázaro en un ágora festiva de reafirmación identitaria.
En su balance, Monreal subrayó que el destino del partido no concluye en la aprobación de reformas, sino en su arraigo social. El líder legislativo anunció que los representantes populares acudirán a las comunidades del país para defender el proceso democrático edificado por millones de personas, insistiendo en que el movimiento preservará su carácter territorial aun cuando ocupe la cúspide de las responsabilidades de gobierno.
La conmemoración en tribuna atestiguó la madurez institucional de un partido que celebra 15 años dominando los resortes del poder público. El discurso de Monreal dejó constancia de que la mayoría parlamentaria asume su papel en San Lázaro como la continuidad legal de la movilización popular que inició el 2 de octubre de 2011 como asociación civil para transformar de raíz el régimen político mexicano.



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