La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México abrirá durante varias semanas algunos de sus espacios más emblemáticos para recibir al público en horario nocturno con motivo del Día de Muertos. Bajo el nombre Una noche para recordar, la experiencia propone un recorrido por la historia, el arte, la fe y las tradiciones vinculadas con la memoria de quienes ya fallecieron.
La actividad se realizará del 9 de octubre al 22 de noviembre y permitirá a los visitantes adentrarse en cinco sitios de especial relevancia dentro del recinto: los órganos monumentales, la ofrenda de la Catedral, la Capilla de las Reliquias, el Altar de los Reyes y la Cripta de los Arzobispos.
Más que una visita convencional, la propuesta busca aprovechar el ambiente nocturno para acercar al público a espacios que concentran siglos de historia religiosa y artística. La ruta estará acompañada por una narrativa relacionada con los recuerdos, las leyendas y la devoción, conceptos que adquieren un significado especial durante las celebraciones mexicanas de Día de Muertos.
La Catedral abrirá sus puertas por la noche durante octubre y noviembre
Los recorridos comenzarán a las 19:30 horas, con salidas programadas cada 30 minutos. La dinámica permitirá recorrer el interior de la Catedral después de su horario habitual y observar sus distintos espacios bajo una atmósfera distinta a la de las visitas diurnas.
El programa se extenderá durante más de un mes, en un periodo que coincide con una de las celebraciones más representativas de México. El Día de Muertos convierte a noviembre en una época dedicada a recordar a familiares, amigos y seres queridos fallecidos mediante altares, flores, fotografías, alimentos y otros elementos cargados de significado.
Para participar en Una noche para recordar será necesario cubrir una aportación de recuperación de 150 pesos por persona. Debido a que se trata de una actividad con fechas y horarios específicos, se recomienda consultar previamente los canales oficiales de la Catedral Metropolitana para confirmar disponibilidad y detalles de acceso.
Uno de los atractivos de la experiencia es precisamente la posibilidad de conocer de manera conjunta espacios que normalmente se contemplan por separado. La ruta reúne instrumentos musicales históricos, arte barroco, objetos vinculados con la tradición católica, una ofrenda de Día de Muertos y un espacio funerario relacionado con algunos de los principales representantes de la Iglesia en México.
Los órganos monumentales, una pieza excepcional del templo
Entre las primeras paradas del recorrido se encuentran los órganos monumentales de la Catedral Metropolitana, ubicados en el coro catedralicio. Los instrumentos fueron terminados en 1736 y forman parte de uno de los conjuntos musicales históricos más importantes del recinto.
Sus enormes cajas de madera, de carácter barroco y con influencia francesa, ocupan dos grandes arcos de la nave principal y albergan miles de tubos. Su presencia no solo está relacionada con la música litúrgica, sino también con la evolución artística y arquitectónica de la Catedral.
Los dos órganos sufrieron daños importantes durante el incendio ocurrido en 1967, pero posteriormente fueron sometidos a un proceso de restauración que permitió recuperar tanto elementos de su estructura como parte de su funcionamiento sonoro.
La intervención incluyó trabajos en la carpintería y en los mecanismos de los instrumentos. Después de varias décadas, ambos órganos volvieron a escucharse juntos y actualmente forman parte de las actividades musicales que se realizan periódicamente en la Catedral.
Durante el recorrido nocturno, los visitantes podrán observar de cerca estas piezas monumentales y conocer su relación con la historia musical y religiosa del templo.
La ofrenda conecta la historia de la Catedral con el Día de Muertos
La ofrenda de la Catedral será otra de las estaciones principales de la visita. Su presencia permite conectar directamente el recorrido con el significado de las celebraciones de Día de Muertos y con la tradición de mantener presente la memoria de quienes han fallecido.
En este contexto, la experiencia propone un recorrido que combina elementos de la fe católica con una tradición mexicana profundamente arraigada. La ofrenda se convierte así en uno de los puntos donde la dimensión religiosa y la cultura popular se encuentran dentro de un mismo espacio.
El concepto de Una noche para recordar parte precisamente de esa relación entre memoria, devoción y patrimonio. La Catedral, con sus siglos de historia, funciona como escenario para acercarse a distintas formas en que las sociedades han expresado su relación con la muerte y con el recuerdo de sus seres queridos.
La Capilla de las Reliquias conserva más de 200 piezas
Otro de los espacios incluidos es la Capilla de las Reliquias, un oratorio construido durante el siglo XVII para resguardar la imagen del Santo Cristo de los Conquistadores y una colección de más de 200 reliquias de santos y mártires católicos.
El espacio conserva reliquias consideradas de primer grado, correspondientes a restos de personas, y de segundo grado, relacionadas con objetos que estuvieron en contacto directo con beatos. Entre las piezas se encuentran restos óseos atribuidos a san Primitivo, santa Córdula y el papa san Gelasio.
La incorporación de esta capilla al recorrido permite conocer una parte menos cotidiana de la Catedral y acercarse a una tradición religiosa en la que los objetos asociados con figuras veneradas adquieren un valor espiritual e histórico.
La visita nocturna, por lo tanto, no se limita a mostrar la arquitectura del edificio, sino que busca explicar los distintos significados que han adquirido sus espacios a lo largo del tiempo.
El Altar de los Reyes muestra el esplendor del barroco novohispano
La ruta también incluye el Altar de los Reyes, considerado una de las obras fundamentales del barroco novohispano. El conjunto fue realizado por el escultor y ensamblador español Jerónimo de Balbás y constituye una de las piezas artísticas más impresionantes de la Catedral.
El retablo fue elaborado con madera de ayacahuite y cedro, posteriormente recubierta con elementos dorados y acompañada por esculturas policromas. Su composición está formada por estípites, motivos vegetales, frutos, querubines y ángeles que se distribuyen a lo largo de una estructura de gran complejidad ornamental.
El conjunto también incorpora dos pinturas de Juan Rodríguez Juárez, La adoración de los Reyes y La asunción de la Virgen, además de otras 22 pinturas relacionadas con episodios de la vida de la Virgen y diversas esculturas de santos.
La importancia artística del altar ha llevado al desarrollo de trabajos especializados de conservación. Especialistas han realizado labores de limpieza, registro y documentación tridimensional para conocer con mayor precisión las condiciones materiales de esta pieza y contribuir a su preservación.
Durante Una noche para recordar, el público tendrá la oportunidad de observar este patrimonio en un contexto diferente al de una visita habitual, mientras conoce parte de la historia que explica la riqueza artística del recinto.
La Cripta de los Arzobispos guarda siglos de historia funeraria
El recorrido llegará finalmente a uno de los espacios que adquiere mayor significado durante Día de Muertos: la Cripta de los Arzobispos, ubicada en la zona norte de la Catedral Metropolitana.
El espacio subterráneo conserva los restos de obispos y arzobispos relacionados con la Arquidiócesis de México, entre ellos figuras que abarcan desde fray Juan de Zumárraga hasta Ernesto Corripio Ahumada.
La cripta comenzó a construirse entre 1938 y 1939 y quedó terminada en 1942. En su interior existen 75 criptas, de las cuales 41 están ocupadas, además de cuatro pudrideros que fueron utilizados en antiguos procesos funerarios.
Uno de los elementos que vuelve especialmente interesante este espacio es que durante su construcción también se localizaron vestigios prehispánicos, de modo que el recorrido permite establecer un vínculo entre diferentes momentos de la historia de la Ciudad de México.
La presencia de la cripta dentro del programa refuerza el sentido de la experiencia: la visita no solo aborda la muerte desde la tradición religiosa, sino que muestra cómo los espacios funerarios también forman parte del patrimonio histórico y arquitectónico de la capital.
Una ruta para descubrir otra cara de la Catedral Metropolitana
Con Una noche para recordar, la Catedral Metropolitana propone acercarse a uno de los edificios más representativos del Centro Histórico desde una perspectiva distinta. La combinación de espacios religiosos, obras de arte, instrumentos históricos y sitios funerarios permite reconstruir parte de la historia del recinto y comprender la diversidad de significados que conserva entre sus muros.
Del 9 de octubre al 22 de noviembre, los recorridos nocturnos ofrecerán una oportunidad para conocer cinco espacios de la Catedral mientras la ciudad vive una de sus temporadas culturales más importantes. La experiencia tendrá un costo de 150 pesos por persona y comenzará a las 19:30 horas, con recorridos cada media hora.
En pleno periodo de Día de Muertos, la propuesta convierte la visita en un acercamiento al patrimonio, la memoria y la devoción, pero también en una oportunidad para descubrir algunos de los rincones menos habituales de la Catedral Metropolitana.



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