La carrera por dominar el mercado de las baterías para autos eléctricos no se detiene. Mientras BYD y Tesla continúan compitiendo por liderazgo tecnológico, otras empresas avanzan con propuestas que podrían cambiar el panorama. Una de ellas es SVOLT Energy Technology, que presentó su nueva batería Dragon Armor 3.0 con el objetivo de revolucionar la carga rápida, mejorar la seguridad y desafiar directamente a las celdas 4680 desarrolladas por Tesla.
La compañía, con sede en Changzhou, China, es uno de los mayores fabricantes de baterías de ion de litio y sistemas de almacenamiento energético del país. Con Dragon Armor 3.0, apunta especialmente al mercado de arquitectura “celda a chasis” (CTC/CTB), una integración que permite que la batería forme parte estructural del vehículo, optimizando espacio y peso.
Uno de los aspectos más llamativos del anuncio es su sistema de seguridad “antiincendios”. Según la empresa, se trata de la primera batería que logra una “separación de fuego y electricidad” durante su funcionamiento. En términos prácticos, esto significa que en caso de fuga térmica —uno de los mayores riesgos en baterías de litio— el sistema redirige las llamas hacia abajo y hacia el exterior del vehículo, en lugar de permitir que se propaguen hacia el interior del habitáculo.
El mecanismo funciona mediante la colocación estratégica de terminales eléctricos y canales de presión en lados opuestos de la batería. Si se detecta una anomalía térmica, se activa un proceso que controla la liberación de energía y minimiza el riesgo para los pasajeros. Además, la tecnología líquido-sólido incorporada ayuda a reducir en un 25% la probabilidad de incidentes relacionados con fuga térmica y añade un 10% de tiempo de amortiguación ante un evento crítico, según datos compartidos por especialistas del sector.

Más energía sin aumentar el tamaño
Otro avance relevante es el incremento de capacidad energética sin modificar dimensiones físicas. Con las celdas cuadradas CTC/CTB, Svolt afirma haber logrado entre un 7% y un 10% más de capacidad energética respecto a soluciones comparables en el mercado, sin necesidad de ampliar el volumen del paquete de baterías.
Este punto es clave en la industria, ya que tradicionalmente aumentar autonomía implica añadir más celdas y, por tanto, más peso y tamaño. Mantener las mismas dimensiones facilita la integración en diferentes plataformas y mejora la eficiencia estructural del vehículo.
En términos de rendimiento, la empresa asegura que los híbridos enchufables equipados con esta tecnología podrían obtener un 10% más de vida útil y superar los 400 kilómetros de autonomía. En el caso de vehículos totalmente eléctricos, se habla de hasta 800 kilómetros en versiones LFP (litio-ferrofosfato) o capacidades de carga 4C en configuraciones NCM (níquel-cobalto-manganeso), lo que permitiría tiempos de recarga significativamente más cortos.
La competencia se intensifica
El desarrollo de Dragon Armor 3.0 se suma a una carrera tecnológica en la que también participan fabricantes tradicionales. Toyota ha prometido modelos con baterías de vida útil superior a 40 años, mientras Nissan apuesta por celdas de estado sólido para reducir costos y mejorar densidad energética.
En este contexto, Svolt busca posicionarse como proveedor estratégico para marcas como Great Wall Motor (GWM), Stellantis y BMW, entre otras compañías del sector de vehículos de nueva energía (NEV).
La evolución constante de las baterías es uno de los factores determinantes para la adopción masiva de autos eléctricos. Mejorar autonomía, reducir tiempos de carga y elevar los estándares de seguridad son elementos clave para convencer a más consumidores y acelerar la transición energética global.
Con Dragon Armor 3.0, Svolt entra de lleno en esa disputa tecnológica. Si las cifras anunciadas se confirman en producción masiva, podría convertirse en una pieza fundamental para la próxima generación de vehículos eléctricos y en un competidor serio frente a las celdas 4680 que hoy dominan la conversación en el sector.