La desesperación y la esperanza se miden en litros y metros bajo la tierra de Sinaloa. A 11 días del derrumbe en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, los rescatistas metieron el acelerador para bajar los niveles de agua. La meta es clara: abrirle paso seguro a las brigadas y a los buzos que intentarán llegar al fondo donde siguen atrapados tres mineros.
Durante la jornada de este sábado 4 de abril y la madrugada del domingo 5 de abril de 2026, los ingenieros instalaron una bomba de 25 HP justo en la llamada «zona cero». Gracias a este aparato, el espejo de agua ya bajó dos metros, lo que significa que ya sacaron del socavón un aproximado de 12,600 litros de líquido lodoso que estorbaba las maniobras.
El parte de guerra bajo la tierra
El reporte oficial de las autoridades que le están entrando al rescate señala que la perforación del barreno ya alcanzó los 79 metros lineales. Mientras tanto, los técnicos andan quebrando la cabeza analizando si retiran o no el escombro de un contrapozo, una chamba pesada que, aseguran, no le va a frenar el ritmo al bombeo de agua.
Para que te des una idea de la magnitud del operativo, en las entrañas de la mina están dándole duro un total de 353 elementos. Ahí andan hombro con hombro la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). También están metidos los brigadistas expertos del grupo USAR y el personal de la empresa Industrial Minera Sinaloa S.A. de C.V., que es la operadora del lugar. Todos ellos ya suman más de 255 horas de jale ininterrumpido.
La voz de los que se quedaron esperando
El trancazo que sepultó la mina vino desde el pasado 25 de marzo. Por protocolo y para no calentar más las cabezas de por sí angustiadas, las autoridades andan teniendo juntas directas con los familiares de los tres obreros que faltan. Ahí les explican con peras y manzanas cada paso que dan los rescatistas en el subsuelo.
Días atrás, el jueves 2 de abril, la titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, se aventó a decir que tenía mucha confianza de sacarlos. El cálculo de los ingenieros es que los trabajadores se resguardaron en una zona alta después de un vado inundado, lo que les estaría dando el oxígeno necesario para aguantar el tirón.
«Yo sabía que tenía que reventar»: El testimonio de un sobreviviente
Quien de plano volvió a nacer es el minero José Alejandro Cástulo, quien aguantó como los grandes 100 horas bajo tierra antes de que lo sacaran. El compa relató que andaba rellenando un espacio cuando vio venir la avalancha de lodo. Su instinto chilango y minero lo hizo brincar de su máquina para treparse a un contrapozo y ponerse a salvo.
Cástulo soltó una declaración que pone a pensar a cualquiera: confesó que él ya presentía que la presa de jales (los desechos de la mina) que tenían encima se iba a reventar en cualquier momento. Tristemente, el sobreviviente aclaró que él no tuvo contacto con los otros tres compañeros porque ellos andaban todavía unos 100 metros más abajo en el tiro de la mina. Las labores no van a parar hasta dar con ellos.