Elegir asiento en el cine puede parecer una decisión menor, pero en realidad influye de forma directa en cómo se percibe una película. La nitidez de la imagen, el balance del sonido y la comodidad visual dependen en gran medida del lugar que se ocupe dentro de la sala. Aunque las preferencias personales siempre juegan un papel importante, diversos estudios, especialistas en audio y cineastas coinciden en que existe una zona que ofrece una experiencia más equilibrada e inmersiva.
Desde el punto de vista técnico, el llamado “asiento perfecto” suele ubicarse en el centro de la sala, aproximadamente a dos tercios de distancia de la pantalla hacia atrás. En una sala de 15 filas, esta posición suele corresponder a las filas siete u ocho. Esta ubicación permite que la pantalla llene buena parte del campo visual sin obligar al espectador a mover constantemente el cuello, al tiempo que mantiene una percepción natural de la imagen y los subtítulos.
El sonido es otro factor determinante. En las salas con certificación THX, diseñadas para reproducir el audio tal como fue concebido por los ingenieros de mezcla, sentarse en ese punto intermedio resulta especialmente relevante. Especialistas de THX han señalado que a dos tercios de la sala se logra un balance sonoro más simétrico, con una distribución adecuada entre frecuencias graves y agudas. Además, el espectador recibe el sonido de forma más uniforme desde todos los canales, lo que mejora la sensación de inmersión sin saturar el oído.
Las opiniones de los grandes directores también aportan pistas interesantes. James Cameron, responsable de sagas como Avatar, ha comentado en entrevistas con medios especializados que prefiere sentarse ligeramente detrás del centro de la sala. Desde ahí, la pantalla ocupa gran parte del campo visual periférico, algo que considera clave para una experiencia envolvente, sobre todo en proyecciones en 3D. Cameron suele desaconsejar los asientos laterales y la última fila, ya que rompen la simetría visual y reducen el impacto de la imagen.
Christopher Nolan, en cambio, adapta su elección al formato de proyección. En salas convencionales, el director de Oppenheimer e Interstellar ha señalado que le gusta ubicarse en la tercera fila desde el frente para conseguir una experiencia visual más intensa y directa. Sin embargo, cuando se trata de salas IMAX, su recomendación cambia: prefiere el centro de la sala, a un tercio de la altura desde la parte superior, donde considera que se logra una mejor alineación entre la imagen de gran formato y el diseño sonoro.
Al final, aunque existen recomendaciones técnicas y coincidencias entre especialistas y cineastas, la elección del mejor asiento sigue siendo subjetiva. Algunas personas priorizan la inmersión total, otras el descanso visual o la claridad del sonido. Aun así, el consenso general apunta al centro medio de la sala como la opción más equilibrada para disfrutar una película tal como fue pensada: con buena imagen, sonido envolvente y una experiencia cinematográfica completa.