El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le puso fecha de caducidad a la paciencia de Washington. Este sábado, el mandatario lanzó una severa advertencia a las autoridades de Irán, otorgándoles un plazo de 48 horas para concretar un acuerdo que garantice la reapertura total del estrecho de Ormuz o, de lo contrario, sentenció que se enfrentarán a un auténtico «infierno».
La mecha de este conflicto se encendió el pasado 26 de marzo, cuando el mandatario estadounidense ya les había cantado un ultimátum inicial de 10 días. A través de su red social, Truth Social, el presidente enfatizó que el tiempo se está agotando y remató su mensaje de advertencia con la frase: «¡Gloria a DIOS!».
Las plantas eléctricas en la mira
Esta no es la primera pedrada que manda la Casa Blanca en los últimos días. El pasado 21 de marzo, el republicano amenazó abiertamente con «aniquilar» la infraestructura energética y las centrales eléctricas de Irán —empezando por la más grande de la nación islámica— si no liberaban el tránsito en el estrecho.
Tras el amago inicial, el panorama pareció calmarse un poco cuando el propio mandatario reportó que sostenían «conversaciones muy buenas y productivas» con los operadores iraníes, lo que le dio aire al asunto y aplazó las acciones militares. No obstante, el tiempo volvió a correr y la nueva fecha de vencimiento quedó pactada para las 00:00 horas GMT del próximo martes. Cabe recalcar que diversos analistas y expertos internacionales ya pusieron el grito en el cielo, advirtiendo que bombardear infraestructura energética civil podría catalogarse como un crimen de guerra.
El barril de crudo por las nubes
Mientras los misiles verbales van y vienen, el bolsillo del ciudadano de a pie es el que empieza a resentir los estragos. El conflicto que ya suma cuatro días de tensiones bélicas directas entre el bloque de Israel y Estados Unidos contra Irán, mantiene los precios internacionales de la energía disparados.
Este martes, el barril de petróleo Brent rompió la barrera de los 85 dólares por primera vez desde julio de 2024, cerrando la jornada en los 81.40 dólares con un violento salto del 4.71%. Por su parte, el crudo gringo West Texas Intermediate (WTI) no se quedó atrás y cerró cotizando en los 74.56 dólares, subiendo un 4.67%.
En el viejo continente las cosas están igual de color de hormiga; el gas europeo se trepó por encima de los 65 euros el megavatio hora, un costo que no se registraba desde enero de 2023. Los operadores de mercados globales operan con cautela, pues temen que una escalada de plomo destruya refinerías y colapse definitivamente el suministro mundial de hidrocarburos.